Así se prepara Rusia para hacer frente a una nueva crisis global

Por Sputnik

En los últimos tiempos se ha detectado un aumento de los riesgos al compás de la aceleración de la economía mundial. Un desplome en el mercado de valores, la vuelta del proteccionismo e incluso una guerra nuclear son los principales riesgos que en un futuro pueden amenazar a la economía mundial, constatan los analistas de la revista The Economist.

De acuerdo con los cálculos del Banco Mundial, la economía mundial en 2018 crecerá un 3,1% en vez del 2,9% previsto.

No obstante, James Rickards, economista estadounidense, considera que este crecimiento podría acarrear riesgos ocultos. Según Rickards, la situación actual de la economía global es muy similar a la que había en vísperas de la Gran Depresión (1929-1933).El veloz crecimiento de la economía de EEUU y de los países de Europa puede acabar en un repentino desplome de las bolsas parecido al que se produjo en 1929, destaca Rickards. En este caso, la posibilidad de que se produzca una recesión prolongada a nivel mundial es inevitable.

El giro de Rusia 

¿Afectaría ese escenario a Rusia? Esta es la pregunta que se plantea Natalia Dembínskaya en un artículo para Sputnik. 

“Durante estos cuatro años el país vivió bajo las sanciones de EEUU y la UE y sus restricciones tuvieron el efecto contrario al esperado y fortalecieron su economía, según indican muchos analistas. El Estado tuvo que poner en marcha todos sus recursos internos y la economía rusa se volvió más equilibrada”, escribe la autora del artículo. 

De acuerdo con la periodista, las tres agencias de calificación internacionales mejoraron su pronóstico sobre la economía rusa, que pasó de estable a positivo. El país euroasiático no solo sobrevivió al desplome de los precios del petróleo y a la imposición de sanciones, sino que además salió reforzado ante posibles colapsos de la economía mundial.

Actualmente la economía de Rusia está recuperándose tras caer a lo largo de nueve trimestres seguidos. Hace dos años, el PIB de Rusia tocó fondo al situarse en el —2,8 %, pero en 2017 este índice macroeconómico creció hasta el 1,5%, escribe Natalia Dembínskaya. 

Apurva Sanghi, economista superior del Banco Mundial, considera que la consolidación de la estabilidad macroeconómica de Rusia es la clave para explicar el giro del país euroasiático. 

Sanghi menciona que la inflación en Rusia llega ahora al 2,2%, lo que supone el nivel más bajo jamás registrado desde que se toma en consideración esta cifra macroeconómica en Rusia. El economista atribuye este logro a las políticas del Banco Central del país.

La así llamada ‘estrategia de inflación objetiva’, iniciada por el Banco Central en 2014, no solo ha logrado desacelerar el crecimiento de los precios en el país, sino que ha consolidado los mecanismos macroeconómicos. Gracias a esta estrategia, la economía rusa se ha vuelto menos vulnerable a factores de riesgo interiores y exteriores.

Otro factor que contribuye a la estabilidad de Rusia son los precios del petróleo: en 2016 se situaron en 27 dólares por barril, mientras que actualmente superan los 60. Finalmente, a Rusia le ha beneficiado el clima general de recuperación de la economía mundial. Por primera vez desde la crisis de 2008 todos los grandes países desarrollados del mundo están creciendo económicamente a un ritmo similar. No obstante, este crecimiento podría acarrear peligros ocultos, según The Economist.

El colapso de la UE, el precio del petróleo y la geopolítica 

La salida de varios países europeos de la UE —como Grecia e Italia— sobrecargados de deudas puede afectar a la estabilidad económica mundial. Ante este escenario, el daño infligido a los bancos europeos será tan tremendo que la economía mundial entrará en recesión.

Los expertos de The Economist, sin embargo, consideran que esto es tan poco probable que le dan 5 puntos sobre los 25 posibles —de menos a más posible—. Otra amenaza poco probable es el desplome de los precios del petróleo a raíz del incumplimiento de los acuerdos alcanzados por los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otras naciones fuera de este cartel.

Los principales factores capaces de contribuir a tal desenlace serían la escalada de las tensiones en el golfo Pérsico y el abandono de los acuerdos por parte de Rusia, informa The Economist.

La confrontación entre los grandes países de Oriente Medio, una confrontación abierta de EEUU y Corea del Norte y los posibles enfrenamientos a raíz de las disputas territoriales en el mar de China Meridional son los últimos riesgos a los que se les da tan poca probabilidad.

Desplome de los mercados de valoresUn peligro mucho más real es el de un hipotético desplome de los índices bursátiles. Muchos expertos señalan que la economía mundial está entrando en una nueva fase. Y cada vez son más los Bancos Centrales dispuestos a abandonar la expansión cuantitativa —que implica un aumento de la oferta de dinero— y subir las tasas de interés. Precisamente son los bajos intereses los que propiciaron el incontrolable ‘boom’ en otras ocasiones.

La segunda mayor amenaza para la economía mundial es la política proteccionista de EEUU y el potencial declive del comercio mundial. Este proteccionismo afecta a los precios y al acceso de los bienes estadounidenses y chinos en las cadenas de suministro de empresas de terceros países. Es por es que estos dos factores suponen una amenaza real para el comercio y la economía mundial.

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