Infierno tragacionista, por Juan Manuel de Prada

Por Juan Manuel de Prada

Durante las últimas semanas, las cifras diarias de fallecidos por coronavirus han resultado llamativamente abultadas; sobre todo si consideramos que las últimas variantes de la plaga cursan leves o inocuas en la mayoría de los casos.

Tan abultadas que finalmente los mayorales del rebaño han reconocido que están computando como fallecidos por coronavirus a los ingresados en los hospitales por las más variopintas razones que dan un resultado positivo en una prueba de PCR.

Se trata, en verdad, de un ‘protocolo’ médico por completo desquiciado. Fallecidos por cáncer o víctimas de accidentes de tráfico están engordando absurdamente las estadísticas de fallecidos por coronavirus, que luego los mayorales del rebaño utilizan como excusa para imponer restricciones dementes o justificar la imposición del llamado ‘pasaporte Covid’ (en realidad una licencia para contagiar).

Del mismo modo que, al principio de la plaga, las cifras de fallecidos se minimizaban porque los políticos querían ocultar su fracaso, después se han exorbitado para impulsar campañas de inoculación indiscriminada y favorecer así los designios de la industria farmacéutica. Pero en las cifras infladas de las últimas semanas podría ocultarse una realidad todavía más pavorosa.

Diversos médicos han acudido a nosotros durante las últimas semanas. Son personas invadidas por el temor que nos hablan de un crecimiento innegable de ictus, infartos y otras afecciones cardiovasculares graves, también de neumonías, en personas completamente inoculadas.

¿Están provocando las terapias génicas experimentales reacciones adversas de desenlace funesto que se camuflan en las estadísticas como fallecimientos por coronavirus? Estos médicos que acuden a nosotros así nos lo aseguran; pero cuando los exhortamos a proclamarlo desde los terrados se escaquean, alegando que si hicieran tal cosa serían de inmediato represaliados.

Entretanto, empiezan a publicarse noticias que reconocen que las terapias génicas experimentales aumentan el riesgo de sufrir diversos efectos adversos.

Algunos optimistas auguran un inminente derrumbe del ‘relato’ oficial. Se equivocan. Muchas sociedades europeas se han convertido en infiernos distópicos, en donde la estigmatización de las personas no inoculadas ha alcanzado cotas monstruosas.

Los políticos que han propiciado tales infiernos -pienso en gentuza proterva como Macron o Draghi- y destruido las vidas de los no inoculados (dejándolos incluso sin trabajo) saben que si ahora diesen marcha atrás tendrían que enfrentarse a denuncias que podrían llevarlos incluso a la cárcel. Así que no van a dar marcha atrás.

Saben que cuentan con el respaldo de unas masas tragacionistas que, en medio de su tribulación, han hallado un consuelo abyecto en la persecución de sus compatriotas no inoculados; y van a seguir persiguiéndolos sin descanso, para que no haya población de control, para que no quede constancia de sus crímenes, para salir indemnes del infierno que ellos mismos han creado.

kontrainfo.com

Cultura “woke”: quien se atreve a desafiar la hegemonía del discurso oficial debe ser “cancelado”

Por Juan Manuel de Prada

Ya no basta con organizar ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas de los periodistas; ya no basta con permitir que las preguntas las formulen únicamente los medios genuflexos, condenando a los díscolos a ejercer de comparsería muda.

Ahora se trata de garantizar que sólo las ‘versiones oficiales’ cocinadas en La Moncloa tengan difusión, cegando las fuentes a los medios mínimamente críticos, que de este modo estarán obligados a ‘escribir de oídas’ y podrán ser desprestigiados más fácilmente por los ‘verificadores’ -jenízaros al servicio de las ‘versiones oficiales’-, que calificarán todas sus noticias de “bulos” (o feik nius, que queda más woke).

En esta era woke, quien se atreve a desafiar la hegemonía del discurso oficial debe ser ‘cancelado’. Toda forma de disidencia, por leve que sea, se considera ilegítima, perniciosa, intoxicadora de la paz y el sosiego que deben imperar entre las masas cretinizadas, de las que el poder se erige en máximo protector.

Decía Jefferson que «si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin un gobierno, no vacilaría ni un instante en preferir esto segundo».

En esta era woke tan divina de la muerte, la disyuntiva planteada por Jefferson carece ya de sentido, porque el gobierno dispone de mecanismos suficientes para garantizar que sus ‘versiones oficiales’ se impongan: dispone de medios adictos que actúan de voceros, dispone de ‘verificadores’ encargados de estigmatizar a los medios díscolos, dispone de cacatúas y loritos tertulianos que regurgitan sus consignas y señalan a los herejes que osan discutirlas, dispone de perros pastores en las redes sociales encargados de las cazas de brujas y de la criminalización del disidente, dispone -en fin- de unas masas cretinizadas que reaccionan paulovianamente, permeables a la agitación más burda, y dispuestas a demonizar toda forma de periodismo crítico.

Así, pasa a mejor vida aquel periodismo dedicado a fiscalizar al poder. En la era woke, es el poder el que se dedica a fiscalizar a los periodistas dignos de tal nombre, convirtiéndolos en enemigos públicos que las masas cretinizadas pueden hostigar en las letrinas de interné o incluso escrachar a la puerta de sus casas.

En la era woke, el poder establece la verdad; y, no contento con ello, dictamina también quién está legitimado para divulgarla y quién debe ser expulsado a las tinieblas.

Y, a la vez que impulsa esta labor de fiscalización del periodismo molesto, el poder puede movilizar a sus cacatúas y loritos, subvencionar a sus ‘verificadores’, azuzar a sus perros pastores en las redes sociales, adular a las masas de zoquetes sectarios que ya no entienden que, en periodismo, los hechos son sagrados pero el juicio que nos merecen es diverso. Ahora cualquier juicio disidente puede ser purgado. Y la purga ha comenzado.

Visto en: Kontrainfo

Cómo el alarmismo del cambio climático se ha convertido en pura fantasía

Artículo de opinión, por Rob Lyons:
Los activistas, investigadores y comentaristas que exigen acción sobre el cambio climático tienden a errar por el lado de la catástrofe cuando discuten cómo podría ser el mundo en el futuro. La famosa declaración de Greta Thunberg: “No quiero que tengas esperanzas. Quiero que entres en pánico”, es un ejemplo obvio. Incluso ese mantra de tres palabras ‘salva el planeta’ es positivamente febril, ya que no hay nada en ninguna literatura científica que sugiera que el planeta necesita ser salvado. 

Por lo tanto, no debería sorprender que el centro meteorológico y climático del gobierno del Reino Unido, la Oficina Meteorológica, esté considerando seriamente algunos escenarios aterradores para el futuro. La Met Office, junto con un grupo de otros organismos de investigación, ha presentado cinco vías socioeconómicas compartidas para la investigación y la política climática (UK-SSP)

Se trata de una versión específica del Reino Unido de los escenarios globales utilizados en las evaluaciones del organismo de cambio climático de las Naciones Unidas, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), y descritos como «cinco historias diferentes de circunstancias socioeconómicas futuras, que explican cómo la economía global y la sociedad podría evolucionar en los próximos 80 años”. El sitio web del proyecto explica que «los SSP globales son independientes del cambio climático y la política de cambio climático»; en otras palabras,«no consideran el impacto potencial que tiene el cambio climático en las elecciones sociales y económicas». 

Más bien, están “juntos con un conjunto de escenarios climáticos futuros, las rutas de concentración representativas” para permitir a los investigadores ver “cuán factible sería lograr diferentes niveles de mitigación del cambio climático y qué desafíos podrían existir para la mitigación y adaptación al cambio climático”.

Estos escenarios específicos del Reino Unido han existido desde el verano pasado, por lo que no está del todo claro por qué la prensa británica se ha dado cuenta de ellos ahora. Pero algunos de ellos serían historias de fondo decentes para películas distópicas. 


Tome SSP3, titulado ‘Rivalidad regional‘. Para acortar una larga historia, el Reino Unido cae catastróficamente con el resto del mundo, los líderes nacionalistas toman el poder, hay medidas enérgicas contra los grupos ambientalistas, el medio ambiente local se arruina, los ingresos caen y, finalmente, el gobierno funciona en los cuatro naciones del Reino Unido, después de haber ido por caminos separados, se derrumba. A finales del siglo XXI,“Debido a inversiones pasadas en el ejército y la defensa, pero sin un gobierno central efectivo, diferentes grupos militares (milicias, grupos criminales, etc.) ascienden al poder de facto y compiten por el control y los recursos naturales, creando su propio micro feudal semiindependiente. -Estados con sus propias leyes y medios para hacerlas cumplir. La gente acepta severas restricciones a la libertad a cambio de empleo y protección”.

¿Qué? En resumen, el Reino Unido, después de siglos de desarrollar estructuras políticas democráticas, una economía próspera y una infraestructura extensa desciende a una condición más parecida a la actual Afganistán. Sin embargo, las personas aparentemente inteligentes piensan que este es un escenario que vale la pena tener en cuenta al analizar las posibilidades de los impactos del cambio climático. 

Compare esto con SSP1, titulado ‘Sostenibilidad‘. En éste, los problemas ambientales y los desastres naturales llevan a las personas a trabajar juntas por una sociedad más sustentable. “La sociedad se vuelve más igualitaria, con todos los individuos contribuyendo activamente a la agenda de sostenibilidad. Se establece una alianza verde en todo el Reino Unido en todos los países y ofrece las políticas y tecnologías que maximizan la sostenibilidad. La colaboración a nivel nacional e internacional juega un papel clave en la alianza verde, asegurando que se compartan tecnologías, ideas y proyectos para obtener beneficios mutuos. Para 2100, el Reino Unido se convierte en una economía circular completamente funcional”. 


Si el escenario de ‘Rivalidad regional’ es una distopía, el escenario de ‘Sostenibilidad’ es el sueño húmedo de un guerrero ecológico. 

Aún así, no todo son malas noticias. Hay otro escenario, SSP5, titulado ‘Desarrollo alimentado por combustibles fósiles’. En este, cae el apoyo público a la fiscalidad verde y la gente sigue usando combustibles fósiles. El gas de esquisto, extraído mediante fracking, despega, lo que lleva a precios más bajos de la energía y un mayor desarrollo económico, particularmente en el norte de Inglaterra, donde se encuentran los mayores suministros de gas de esquisto. Pronto, la división económica norte-sur del Reino Unido desaparece. “Las soluciones tecnológicas se utilizan para contrarrestar los impactos de la degradación ambiental a gran escala. Los grandes aumentos en la población conducen a la rápida expansión de las ‘ciudades-estado’ y la expansión urbana masiva”.

Esto, para los novatos, es otra distopía. Personalmente, creo que suena bastante bien. Todos estamos mejor, pero con algunos problemas ambientales localizados que enfrentar. Básicamente es la América suburbana. Para el tipo de izquierdistas liberales que tienden a hacer investigaciones ambientales, vivir en suburbios espaciosos y relativamente acomodados es su idea del infierno. Para la mayoría de las personas, especialmente aquellas con familias, una vida suburbana cómoda puede ser ideal. 

Si este tipo de construcción de escenarios es particularmente útil para comprender el cambio climático es un tema de debate. Pero el hecho de que estas sean las visiones del futuro producidas por organismos de investigación ambiental nos dice mucho sobre las personas que trabajan allí.


Por ejemplo, ese escenario de ‘rivalidad regional’ no tiene nada que ver con el cambio climático. En realidad, se trata del Brexit, con una orden adicional decente de Donald Trump. Arrancados del seno de la Unión Europea, estos académicos piensan que un escenario plausible para el futuro es el Reino Unido divorciado del resto del mundo y yendo al infierno en un carro de mano. No importa que Brexit haya demostrado ser un mero bache en el camino, económicamente, o que los principales problemas que afligen a la economía del Reino Unido se comparten con todas las demás economías desarrolladas: disminución de la productividad, falta de innovación y negocios frenados por una montaña de regulación, incluidos todos los impuestos y gravámenes ecológicos que están ayudando a mantener los precios de la energía más altos de lo que serían de otro modo.

La base de estos escenarios es la opinión de que las personas inteligentes, como los investigadores académicos, deberían estar dirigiendo la sociedad y todo este asunto de la democracia es francamente peligroso. ¿Cómo se atreven las personas a quejarse de las altas facturas de energía o quieren conducir, volar y comer carne? La sociedad debería estar dirigida por tecnócratas (de ahí el amor por la UE) que nos harán la vida más difícil a todos por nuestro propio bien.

En ese sentido, este ejercicio de generación de escenarios es extremadamente útil. Cada vez que vemos historias de miedo sobre el futuro, como la última evaluación del cambio climático del gobierno del Reino Unido, publicada esta semana, debemos recordar estos escenarios, recordarnos qué tipo de personas están haciendo esta especulación patrocinada por el estado y ser muy, muy escépticos sobre sus reclamos

RTOp-ed

Visto en: Trikooba News

¿Quieres que me vacune?

Estimado covidicio, tu preocupación por mi salud y la del resto de la humanidad es profundamente conmovedora. Sé que papá estado ha prometido devolvernos la antigua normalidad si todos nos inoculamos esa “vacuna” experimental que anuncian por televisión, de ahí tu obstinada insistencia en que me pinche más pronto que tarde.

He pensado que voy a ser “solidario”, y voy a satisfacer ese deseo que tanto anhelas. A cambio solo pido que se cumplan unos sencillos requerimientos, que paso a enumerar seguidamente.

Me vacunaré cuando los caballos vuelen, y cuando las piedras hablen, cuando caigan longanizas del cielo y la medicina alopática cure enfermedades, cuando los políticos se vuelvan honestos y se demuestre la teoría microbiana.

Me vacunaré cuando le crezca pelo a las ranas, y cuando la lluvia no moje, cuando se detenga el tiempo, y cuando los fabricantes de ese experimento asuman responsabilidades penales y patrimoniales en caso de efectos adversos.

Me vacunaré cuando el sol salga de noche, cuando consigas que un camello entre por el ojo de una aguja, y cuando el banco central Europeo anuncie una auditoría pública y transparente ejecutada por terceros.

Querido covidicio, si consigues que se materialicen todas y cada una de las demandas, arriba expuestas, acudiré presto al centro de vacunación más cercano para cumplir con tus deseos, mientras tanto, ruego me dejes en paz de una puta vez, y vayas inoculandote tus dosis correspondientes, (y las mías de refuerzo), no quiera Dios que aparezca una cepa nueva y te pille en calzoncillos,.

Recibe desde aquí un cordial escupitajo en todo el careto y mis más sinceros deseos de que os den por saco, a ti y al resto de neuróticos compulsivos que todavía soñáis con ese bicho volador imaginario y todas sus variantes, fuck you covilover.

Feliz semana a todos los rebeldes, desobedientes y respiracionistas del planeta, energía y Rock and Roll, la cabeza alta y la cara descubierta siempre!!

 

Mártin Sánchez

Visto en: Astillas de Realidad

Chivo expiatorio: el no-vacunado como “enemigo interno” de los medios de propaganda del régimen

Por Juan Manuel de Prada

En el capítulo 16 del Levítico se nos cuenta el caso del chivo o macho cabrío que los israelitas expulsaban de la ciudad y enviaban al desierto, en el Día de la Expiación, con todas las faltas e impurezas del pueblo cargadas simbólicamente sobre sus lomos; y de este modo el pueblo quedaba purificado.

Seguramente quien más a fondo haya estudiado esta figura del chivo expiatorio haya sido el filósofo francés René Girard, que dedicó gran parte de su obra a analizar los mecanismos de la violencia ritual tanto en las sociedades primitivas como en las contemporáneas. En su ensayo El chivo expiatorio, por ejemplo, Girard analiza los «estereotipos de la persecución» que afloran en las sociedades humanas cuando entran en un estado de crisis que tarde o temprano acaba resolviéndose mediante la proyección de la culpa sobre uno o varios inocentes.

Las circunstancias que detonan estas persecuciones pueden ser internas (disturbios políticos o conflictos religiosos, por ejemplo) o bien externas (epidemias, sequías o inundaciones); y muy frecuentemente las circunstancias internas y externas forman amalgama -como ha ocurrido con motivo de la plaga coronavírica-, incendiando de pánico a los pueblos.

En este clima de pánico se produce invariablemente una disolución de los vínculos sociales, de los afectos y solidaridades que se entablan en una comunidad sana, hasta que los pueblos degeneran en masa amorfa, en multitud o turba de perseguidores que necesitan achacar a alguien su infortunio, hasta convencerse -citamos de nuevo a Girard- «de que un pequeño número de individuos, o incluso uno solo, puede llegar, pese a su debilidad, a ser extraordinariamente nocivo para el conjunto de la sociedad».

El pánico degenera siempre en eclipse de la conciencia, en irracionalidad rampante y orgullosa que sólo se aplaca cuando encuentra una diana que satisfaga su apetito de violencia. Y esa diana es el chivo expiatorio, a quien por supuesto los demagogos se apresuran a señalar, para hacer creer a la masa que velan por ella. Es exactamente lo que hace el cabrón de Caifás, ante el miedo y la confusión que padecen los fariseos y los miembros del Sanedrín: «Nos conviene que uno muera por el pueblo», afirma. Y es que nada conviene tanto a los demagogos como los chivos expiatorios.

El pánico desatado por la plaga coronavírica, convenientemente azuzado por los demagogos, ha favorecido la construcción de un ‘responsable’ del infortunio colectivo. Primeramente un ‘responsable’ externo, el malhadado virus que nos golpea incansablemente, haciendo caso omiso de la protección de las llamadas ingenuamente ‘vacunas’, que poco a poco se revelan por completo ineficaces.

Pero, una vez inoculados, no podemos aceptar que aquella ‘vacuna’ que se nos presentó como un antídoto infalible se revele un mejunje inane; y entonces nuestra conciencia moral se ofusca y nos convencemos de que necesitamos construir también un ‘enemigo’ interno, un chivo expiatorio sobre cuyos lomos podamos cargar nuestra frustración rabiosa.

Ese chivo expiatorio es el ‘no vacunado’, que ninguna culpa tiene de que las llamadas ‘vacunas’ hayan resultado un fiasco; pero supersticiosamente hemos llegado a creerlo así, sobre todo después de que los demagogos lo señalen y estigmaticen.

Se trata de un eclipse completo de la razón, de una emergencia de atavismos infames que los demagogos están utilizando a conciencia -como Caifás empleó el miedo del Sanedrín-, para que su incompetencia y perversidad queden impunes.

Y aquellos ‘valores’ democráticos antaño adorados (en realidad, engañifas para consumo de ingenuos) han quedado de repente conculcados para el chivo expiatorio, que aparece como un delincuente a los ojos de las masas cretinizadas, mientras los medios de propaganda del régimen aplauden psicopáticamente esta persecución, que consideran una labor cívica.

Como en otro tiempo los cristianos fueron calumniados de incendiarios de Roma -no sólo por la plebe, sino incluso por un historiador tan cultivado como Tácito- los ‘no vacunados’ se han convertido hoy en los ‘enemigos’ de una sociedad pastoreada por demagogos que comercian con sus miedos e inventan los bulos más burdos, con tal de poder desviar hacia ellos su frustración rabiosa, que así no se dirige contra los auténticos causantes de su mal (que entretanto se pueden seguir forrando tranquilamente).

Y, mientras expulsan de la vida social a los ‘no vacunados’, mientras los denigran y señalan, mientras los estigmatizan y convierten en apestados, se enorgullecen de su civismo, como los paganos de antaño se enorgullecían de crucificar cristianos, en la seguridad de que su sangre aplacaría la cólera de los dioses. Pobres ilusos.

Visto en: Sott.net

 

 

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Catherine Austin Fitts: Breve semblanza del modelo esclavista tecnocrático

Una experta en finanzas explica cómo los confinamientos, el despliegue del 5G, la destrucción de la clase media y el fraude de la vacunación Covid-19 establecen las bases políticas y tecnológicas de un nuevo sistema esclavista.

Fui banquero de inversiones hasta que la política me impidió seguir practicando mi arte. Me formé como estratega de carteras, por lo que cartografío mi mundo observando los flujos financieros y la asignación de recursos. También me formé como generador de conspiraciones, ya que las conspiraciones son el principio organizativo fundamental… No fue hasta que dejé la clase dirigente que me enteré de que los que no pertenecían al club habían sido entrenados para despreciar y evitar las conspiraciones, un truco inteligente que sabotea sus esfuerzos por conseguir el poder”.

Catherine Austin Fitts, The Injection Fraud – It’s Not a Vaccine


Por Claudio Fabián Guevara

Catherine Austin Fitts es una banquera de inversiones y ex funcionaria pública estadounidense. Ha escrito ampliamente sobre el tema del gasto público y ha denunciado varios casos de fraude gubernamental a gran escala. En su website The Solari Report, aborda el robo masivo de fondos de pensión, el estado de las monedas en el mundo y otros temas relacionados con tendencias y mercados.

A fines de 2020 Catherine Austin Fitts fue entrevistada para la película Planet Lockdown y ofreció un brillante resumen del modelo político y económico que emerge de la pandemia manufacturada del Covid-19. Para esta experta en finanzas, la reingeniería social que estamos presenciando se origina en el sistema bancario globalizado:

“Los banqueros están tratando de introducir un nuevo sistema, que aún no está listo para funcionar. Así que están tratando de alargar el sistema del dólar y de acelerar la introducción del nuevo sistema sin que nadie se dé cuenta exactamente de lo que es”

Video completo: Catherine Austin Fitts entrevistada en Planet Lockdown

FireShot Capture 2022 Catherine Austin Fitts Full Interview https rumble.com vc9y0h catheri

“El nuevo sistema será el fin de las monedas. Se está creando una nueva moneda, un nuevo sistema de transacciones que será todo digital. Así que lo que están tratando de hacer implica esencialmente todo el dinero del planeta. El desafío es ¿cómo comercializar un sistema que si la gente lo entiende, lo rechazará? Por supuesto, la forma de hacerlo es con la crisis sanitaria”.

La mirada de Austin Fitts integra en un sistema coherente las líneas maestras de esta etapa histórica: el significado de los confinamientos y las nuevas herramientas de control, el despliegue del 5G, la destrucción de la clase media y el establecimiento de las bases tecnológicas para un nuevo sistema esclavista.

En este artículo, una breve exégesis de sus conceptos.

El enemigo invisible: ¿Por qué una crisis sanitaria?

Para que unos pocos puedan controlar a muchos, la cuestión es cómo llevar a las ovejas hacia el matadero sin que se den cuenta. En este sentido, los enemigos invisibles son ideales.

“Tuvimos la guerra contra el terrorismo con terroristas invisibles”, afirma Catherine. “Y entonces ahora un virus es perfecto porque es invisible. No puedes demostrar que no existe, porque es invisible. Los enemigos invisibles son siempre los preferidos, sobre todo si asustan a la gente, si la gente necesita que el gobierno les proteja”.

La crisis del virus invisible permite construir enormes mecanismos de control. Se impide que la gente se reúna, se organice, hable de lo que está pasando, etcétera. Y con el rastreo de contratos, se puede controlar quién habla con quién; si todo el trabajo y la educación es en línea, se puede literalmente escuchar todo lo que dicen.

Así los gobiernos pueden instituir cantidades extraordinarias de vigilancia en la teoría de que están protegiendo del virus a la población.

“No quiero subestimar la capacidad de la élite para introducir patógenos que maten a la gente. No quiero sugerir que la gente no se enferma. Pero esencialmente lo que están tratando de hacer es que la gente compre una solución antes de ver a dónde va a ir en última instancia”.

Lo que estamos viendo es una ingeniería de nuevos sistemas de control. El Covid-19 es una institución de controles para el pasaje planetario de una civilización humana a una civilización tecnocrática.

Confinamientos: un plan de negocios para los gigantes

Dentro de este diseño está comprendida la destrucción de la clase media y el establecimiento de un sistema de producción y distribución centralizada de mercaderías. Las medidas de confinamiento marchan en esa dirección.

La declaración de “no esenciales” y el cierre de millones de pequeñas y medianas empresas, son un excelente plan de negocios para Amazon, Walmart y las grandes tiendas que pueden llevarse toda la cuota de mercado. Ésta es una guerra económica y básicamente desde abril los multimillonarios globales aumentaron su patrimonio neto en un 27%.

Dice Austin Fitts: “Esto ha sido un trabajo muy exitoso de la clase capitalista global y no debería llamarlo capitalismo porque es totalitarismo económico. Han sido capaces de consolidar fantásticas cantidades de riqueza económica, no sólo eliminando los ingresos de la clase media y consolidándolos en sus empresas, sino mejorando significativamente la riqueza y el poder de los mayores países desarrollados del G7 y China frente a los mercados emergentes. Los países con la tecnología más avanzada, acceso a la IA y a sistemas digitales, incluso a través del espacio, están consolidando dramáticamente el poder económico respecto de las naciones más débiles”.

Hay que pensar en esto como un golpe de estado planetario. “Durante 20 algunos años en los Estados Unidos, hemos tenido un golpe de estado financiero. A finales de 1995 se tomó la decisión de mover gran parte de los activos y el dinero fuera del país. Esto era parte de la creación de la burbuja de la economía mundial, de la globalización. Una vez que terminaron de mover todos esos activos, tendrían que consolidar y cambiar el sistema fundamental. Así que después del golpe financiero, han robado todo el dinero de los fondos de pensiones. Y ahora, necesitas una excusa para cambiar el sistema fundamental. Y así tienes el virus mágico. No hay dinero en la Seguridad Social gracias al virus mágico. No hay dinero en el Tesoro. Tienes tu excusa mágica perfecta”.

Tecnocracia y transhumanismo: el camino hacia la esclavitud

La tecnocracia hacia la que nos están empujando es el transhumanismo. Las terapias génicas que se promueven como “vacunas” lo que hacen es inyectar materiales en el cuerpo que crean el equivalente de un sistema operativo. Así se puede literalmente conectar a todo el mundo a la nube. Eso incluye conectarlos de manera que el sistema sea capaz de identificar digitalmente y rastrear a las personas en relación con su transacción financiera.

“Y si entonces instituyes una o más criptomonedas del banco central, ahora cada banco puede cerrarte individualmente las transacciones si no les gusta la forma en que te comportas. Mucha gente está familiarizada con el sistema de crédito social en China: es muy similar”.

“Básicamente, si se instala la red inteligente en tu coche, tu comunidad y literalmente en tu cuerpo, tienes vigilancia 24 horas al día, 7 días a la semana. Así también tendrán control espacial. Si dicen que no puedes viajar más de cinco millas, eso es todo: estás en un sistema de control digital completo y está controlado por los banqueros centrales a través del dinero”.

“Combinar esto con el transhumanismo, significa, literalmente, que las inyecciones pueden instituir el equivalente de un sistema operativo en mi cuerpo. Y así estoy conectado al sistema financiero, literalmente, físicamente”.

No casualmente la persona que eligieron para dirigir la operación Warp Speed es un experto en interfaz inyectable cerebro-máquina, que solía dirigir la investigación en GlaxoSmithKline.

Seis grandes procesos convergentes

El proceso iniciado con el Covid-19 está digitalizando todo, incluyendo el cuerpo y la mente humana. Catherine Austin Fitts señala seis grandes procesos convergentes a escala planetaria:

– La industria de la tecnología construyendo las nubes y las telecomunicaciones.

– Los militares y las empresas en el espacio instalando los satélites 5G.

– Las grandes farmacéuticas fabricando las inyecciones.

– Los medios de comunicación vertiendo propaganda incesante.

– Los banqueros centrales diseñando los sistemas de criptomonedas.

Estos diferentes pilares están íntimamente entrelazados. Los medios de comunicación están tratando de mantenerlos separados para que no se advierta cómo van a unirse en un sistema integrado.

«Si todo se va a hacer a través de una red inteligente y hay que desplegarla en tu vecindario y en su cuerpo ¿Cómo van a construirla sin que veas la pista? Por eso se tratan de mantener estas diferentes líneas separadas. La élite no quiere que el público vea esto hasta que sea demasiado tarde».

Hoy la tecnología proporciona la capacidad de instituir un control económico y político centralizado. El propósito es instituir un nuevo sistema de esclavitud.

Por qué el esclavismo es el proyecto de la élite

Para Catherine Austin Fitts el proyecto que impulsa la élite es un modelo neoesclavista basado en un férreo control tecnocrático de la población. Lo explica por una sencilla razón: el esclavismo ha sido históricamente el modelo más rentable de gestión de negocios. Más que el petróleo, las drogas o la minería. El esclavismo no se prolongó más tiempo por limitaciones históricas. Pero en la actualidad, la tecnología permite superarlas.

El comercio de esclavos africanos terminó por dos motivos, opina Catherine:

– En primer lugar, por los defectos del sistema de garantías.“Los bancos en Londres perdían dinero porque los dueños de las plantaciones, cuando el mercado de materias primas bajaba, vendían sus esclavos al oeste y los bancos no podían ir a buscar su garantía. Los bancos no podían demostrar que Harry era su esclavo porque no había manera de perfeccionar la garantía”.

– La segunda razón fue que los haitianos se rebelaron y los europeos enviaron varios ejércitos para intentar sofocar la rebelión. Pero nunca pudieron. Los haitianos eran demasiado buenos en su autodefensa.

En la actualidad, con la tecnología digital, se puede perfeccionar la garantía. Las «vacunas» que se están desplegando a nivel global incluyen nanotecnología de interfaz cerebro-máquina, dispositivos de geolocalización, seguimiento de la identidad digital y tecnología con fecha de caducidad que puede gestionarse y apagarse a distancia.

En cuanto a la rebelión de la población, con la vigilancia global y el tipo de armamento que permite el 5G en el espacio y en la tierra, se puede aplastar toda disidencia. La superioridad militar del poder centralizado es abrumadora

Por lo tanto, ahora existe la capacidad tecnológica para volver a implementar la esclavitud. «Así que: ¿Por qué no reducir la población, integrar los robots, utilizar la IA para todo y acceder a una vida muy rica y lujosa sin todos los dolores de cabeza propios de la gestión?»

La élite ha llegado a un consenso en torno a este proyecto: «Hagámoslo».

En su épico artículo «El fraude de la inyección: no es una vacuna», Catherine Austin Fitts confiesa: «Entiendo por qué ellos lo están haciendo. Lo que no entiendo es por qué los estamos ayudando».

Visto en : Trikooba News

La pandemia de nunca acabar

Escrito por JOSÉ ANTONIO VERA /  La Razón

Jamás antes se vio nada parecido. Pandemia mundial. Necesidad de vacunación global al 100% de la población. Cepas y más cepas. Médicos que no deben hablar. Censura en redes y comportamientos opresivos más propios del nazismo o el comunismo que de regímenes democráticos. El poder planetario se ha implantado y los gobiernos son títeres, meros transmisores de lo que deciden organismos supranacionales como la OMS, constituida por personas a las que nadie ha elegido, con sueldos espectaculares y mandatos a dedo.

Es más que preocupante este mundo tecnológico en el que la inteligencia artificial va a decidir sobre nuestras vidas. Sin que usted o yo podamos hacer nada, porque somos meros números dentro de una computadora que sabe todo de nosotros a través del celular. Y pronto a través de la lectura de nuestros pensamientos, como aventura Elon Musk, inspirador del proyecto neura-link, o el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab.

La cuarta revolución industrial consiste en el interfaz hombre-máquina, de modo que seremos trans-humanos, conectados a la nube, gobernados por un solo poder. Suena a cine, pero así está concebido. Por eso el Green-Pass. Presuntamente sirve para controlar la pandemia, pero en realidad va a servir para controlarnos a todos. La nueva normalidad de Sánchez, que es la de Macron y la de Draghi y la de Soros. La pandemia es el capítulo-one. Antes había epidemias regionales, nunca mundiales. Cada vez todo va a ser más global. Pandemia para todos. Vacuna para todos. No una dosis para siempre como antiguamente, sino una cada cuatro o seis meses.

La verdad revelada por la OMS, que nadie puede poner en duda, porque es la OMS. En eso parece consistir la Ciencia de hoy. Hay un protocolo, una orden global, y todo el mundo debe cumplirla a rajatabla. Por lo civil o por lo militar. Da igual que tengas anticuerpos naturales por haber pasado la Covid. Decía un estudio de “Nature” que los anticuerpos naturales duran de por vida, pues aunque desaparezcan en sangre quedan alojados en la médula espinal, de manera que son nuestros linfocitos T4, T8 y las células NK las que se encargan de eliminar al virus, o a sus variantes, en caso de nuevos contagios.

Sí, pero eso no vale. La inmunidad celular innata no vale. Los anticuerpos naturales, tampoco. Solo valen los anticuerpos de cualquiera de las vacunas aprobadas a todo correr, en uso de emergencia y de manera experimental. El problema es que duran poco. Y no sirven para todas las variantes. O al menos eso parece. De ahí que haya que vacunarse cada cuatro o seis meses. Si dejas de vacunarte, pasas a ser un no vacunado. Incluso si has tenido un caso de reacción adversa con anterioridad, bien sea un trombo, una miocarditis, trastornos de riñón con tensión alta, Gillain Barre, ciclo menstrual alterado, o erupciones cutáneas generalizadas.

Da igual, hay que vacunar al cien por cien de la población aunque sea por lo militar. Pero pareciendo que es “voluntario”, de modo que si te pasa algo, la culpa es tuya, por vacunarte “voluntariamente” con una inyección emergencial de la que no se responsabilizan las farmacéuticas ni los gobiernos ni la OMS ni nadie. Tú eres responsable. Te tienes que vacunar tres o cuatro o diez veces porque si no te pones la tercera o la cuarta pierdes el Green-Pass, o sea, es como si ya no estuvieras vacunado.

Solo que los vacunados nos contagiamos y podemos contagiar. Conozco casos de vacunados hospitalizados, ingresados en UCI y hasta muertos de Covid. Ya, pero son pocos, dicen. Pocos sí, aunque el exceso de mortalidad que se está produciendo en España en estos últimos meses, de manera hasta ahora no explicada, debería preocupar. Muertes súbitas, ictus, arritmias, colapsos anormales. La ministra Darias tiene que aclararlo. ¿Por qué este exceso de mortalidad?

Debería empezar a cambiar el discurso. Vacunar al 100% de la población es perfecto si las vacunas protegen de verdad. ¿De qué sirve el pasaporte-vacuna si pese a llevarlo nos contagiamos y podemos contagiar? En realidad es contraproducente. Un peligro, porque nos relajamos, pensamos que estamos protegidos, cuando en verdad no lo estamos.

El discurso que tienen que empezar a hacer Sánchez y Darias es el de exigir a las farmacéuticas que hagan vacunas que protejan de verdad y eliminen los efectos secundarios graves que muchas de ellas producen. Cobran demasiado para no exigirles nada. Y a los presuntos científicos, que dejen de marearnos con teorías oscilantes. ¿Qué es eso de mezclar vacunas? ¿Qué es lo de inocular embarazadas cuando antes ni se les debía dar una aspirina? ¿Por qué obligar a los niños si tienen inmunidad innata?

En esta pandemia estamos viendo muchas cosas. Entre ellas, que escasean los médicos de verdad y sobran los galenos oficiales que sólo cumplen protocolos.

Elogio del bozal – Por Juan Manuel de Prada

Por Juan Manuel de Prada

Os ha sublevado un poco, ¡oh, pequeñuelos míos!, la imposición de la mascarilla en exteriores que hemos decretado en nuestro último cónclave pandemónico. En lugar de hacer tanto aspaviento, deberíais estar contentos. Hemos santificado vuestros pecados y a cambio vosotros nos habéis entregado vuestras prerrogativas humanas.

La mascarilla os la hemos impuesto para que recordéis que somos vuestros amos, igual que en otras fases anteriores de la plaga os hemos obligado malignamente a recluiros en casa, a dejar morir sin compañía a vuestros padres en los morideros llamados residencias o a hacer el ridi, saliendo a aplaudir a los balcones.

Quienes aman la servidumbre deben ser sometidos periódicamente a humillaciones grotescas que les recuerden su condición servil.

La imposición de la mascarilla en exteriores, bien lo sabemos, es una medida por completo absurda y chusca. Pero sirve para recordaros vuestra condición de bestias sumisas que, a cambio de que santifiquemos sus aberraciones, obedecen los mandatos más caprichosos.

¡Es tan hermoso veros convertidos en tarados tragacionistas que actúan irracionalmente! ¡Es tan emocionante que os dejéis inocular cada seis meses los mejunjes que poco a poco van reduciendo a fosfatina vuestro sistema inmunitario!

¡Es tan enternecedor que abarrotéis bares y restaurantes exhibiendo como botarates esa licencia para contagiar que os hemos hecho creer que es un pasaporte que os ampara! ¡Y es tan delicioso veros pasear como ánimas en pena con el bozal, respirando los efluvios de vuestra saliva rancia y comiéndoos vuestros propios microbios regurgitados!

Pero no os alarméis, que esta situación durará poco. En realidad, os hemos impuesto la mascarilla en exteriores para desviar vuestra atención borreguil, de tal modo que cualquier otra imposición alevosa os parecerá, en comparación, un alivio.

¿No habéis observado que todas las cacatúas y loritos sistémicos a los que hemos repartido en los medios de cretinización de masas han protestado contra la imposición?

En unos pocos días, a medida que esta chusma sistémica insista en su berrinche, retiraremos o relajaremos la medida, para que parezca que nos hemos rendido. Pero lo cierto es que hemos empleado la imposición de la mascarilla a modo de macguffin hitchcockiano o trampantojo para distraer a los ingenuos.

De este modo, rehabilitamos ante sus ojos a la chusma sistémica de loritos y cacatúas a nuestro servicio.

Y, a la vez, mientras os desgañitáis contra la mascarilla, normalizaremos el pinchazo semestral (o cuatrimestral, o mensual, o lo que nos salga del rabo y las pezuñas), hasta convertir vuestros cuerpos en acericos; y no os renovaremos el pasaporte o licencia para contagiar si no tragáis con cada nuevo pinchazo.

¿Acaso pensabais que íbamos a santificar vuestros pecados sin matar a cambio vuestras almas y vuestros cuerpos? Se nota que no conocéis bien al Gran Inquisidor que tanto os quiere. Disfrutad de vuestra navidad-sin-Dios-y-con-bozal, pequeñuelos míos.

Visto en: Kontrainfo

A todos mis amigos que saben lo que realmente está pasando … / Claudia Di Vincenzo

Visto en: Alicante Confidencial

A todos mis amigos que saben lo que realmente está pasando … A todos mis amigos teóricos de la conspiración … Sí, a veces es una maldición y no siempre una bendición estar despierto.

El despertar es el viaje más liberador, alienante, insoportable, empoderador, solitario, confuso, liberador, aterrador y expansivo.

Si se encuentra luchando mientras intenta procesar toda esta locura, no está solo.

Nadie habla de la oscuridad que acompaña al despertar, ni del DOLOR. No sólo lamentar la vida y las ilusiones que alguna vez tuviste, sino también darte cuenta de que casi todo lo que pensabas que alguna vez conocías es una MENTIRA. Las creencias que ha tenido, las personas en las que ha confiado, los principios que le enseñaron, TODAS LAS MENTIRAS.

Romper ilusiones es rara vez una experiencia agradable. Hay una cantidad considerable de incomodidad que viene con el crecimiento y el proceso de duelo no se detiene ahí.

Con estos nuevos descubrimientos, se encontrará nuevamente afligido de nuevo.

El duelo por la pérdida de muchas relaciones con personas que simplemente no “lo entienden”.

Sentirse solo; ser ridiculizado y avergonzado, no solo por las masas, sino también por muchos de ustedes, su propia familia y amigos. Sentir que ya no tienes mucho en común con las personas que te rodean.

Luchando por seguir con tonterías, conversaciones superficiales que carecen de sustancia con aquellos que todavía están profundamente dormidos.

Incluso sintiéndose desconectado de todo su sistema de apoyo porque no pueden ver lo que usted ve. Algunos incluso lamentan la pérdida de su ignorancia, porque “la ignorancia es una bendición” y la realidad es dura.

El despertar puede ser un camino solitario y a menudo te encontrarás viajando solo.

No hay forma de endulzarlo. Despertar a las realidades de este mundo es brutal. Te hará recorrer toda la gama de emociones humanas.

Tienes que dominar el arte de bucear en las madrigueras más oscuras de los conejos solo para salir y seguir funcionando en la vida diaria, y esa es una habilidad de la que la gente no habla lo suficiente.

Algunos de ustedes están luchando por sentirse desconectados de la familia y los amigos, es como si existieran en otro mundo.

Por favor, sepa que no está solo, y no solo no está solo, sino que tiene una tribu entera a su lado. Puede que estemos separados por millas, pero estamos PROFUNDAMENTE conectados; en propósito y en espíritu.  

(*) Youtuber e influencer argentina

Un mundo en decadencia

Comienzo a escribir lleno de desánimo; es muy complicado comprender cómo es posible vivir en esta decadencia.

En 1968 mis ojos asustaron a mi cerebro al ver aquel hueso transformarse en una deslumbrante nave espacial a la vez que sonaba el Danubio azul. Me agarré con fuerza a la butaca de ese teatro Fleta, tristemente desaparecido en Zaragoza, para no perderme un instante de aquellas imágenes.

Si aquella tarde, en aquella inmensa pantalla hubiera salido un astronauta y hubiera predicho, con una máquina del tiempo, que el mundo iba a ser como es 53 años después, hubiera pensado que el guionista estaba chiflado.

Aquél guionista no tenía, era imposible, la imaginación necesaria para pintar nuestro mundo más de medio siglo después; ni aunque se hubiera puesto hasta las cejas de LSD.

Imagino que una persona de aquellos años, que hubiese estado en coma hasta hoy y saliera a pasear por este mundo del futuro, se le nublarían los ojos, pero no de emoción, sino de abatimiento.

La caída, el crepúsculo cultural y social que hoy nos rodea es complicado de entender para personas que vivimos otras épocas, para “los antiguos” como suelen denominarnos algunos.

Y no me refiero sólo a nuestro país, con unas peculiaridades que quizás lo hacen único. Lo digo a nivel mundial, me refiero a todo nuestro querido planeta, a nuestra casa. Si bien es cierto que agoreros profetas le auguraban un futuro incierto, por el tema nuclear, también lo es, que una vez superada, por ahora, esa posibilidad de autodestrucción, nadie de hace medio siglo hubiera adivinado una evolución negativa tan profunda.

Me referiré ahora a nuestra casa más cercana, esa que integra características físicas y culturales, con las naturales diferencias. Y no voy a entrar en profundidades históricas, no es este el foro adecuado para ello, aunque debemos de reconocer que 1898 no nos sentó nada bien, pero un año tan aciago no puede ni debe de borrar una historia tan excelsa, ni debería haber acarreado un siglo XX tan terrible para España, al menos en las primeras décadas.

Sólo pondré un ejemplo para ver cómo nos tratamos a nosotros mismos; para comprobar qué visión tienen de su propio país esos que dominan ya casi todos los medios de opinión, incluidos escuelas y universidades: La abominable película de hace unos pocos años “los últimos de Filipinas” no la hubieran hecho mejor los cineastas de un país confrontado al nuestro.

España está hoy por hoy huérfana de cultura, de buen gusto, de sosiego intelectual. Hay jóvenes, y no tan jóvenes, que son magníficos y que luchan contracorriente como poderosos salmones, peleando contra una catarata de falsedades, de impedimentos y de doctrinas fatuas y perversas. Grandes personas, en el más amplio sentido, que nos dan esperanza y algo de luz …

Pero en España, como en muchos lugares de la Tierra, predomina lo zafio, lo vulgar, lo cutre (palabra fea pero excelente por lo que significa). Ya está hasta mal visto desear un “buen provecho” a los comensales vecinos de un restaurante. Está mal visto vestir bien, incluso intentar llevar una conversación inteligente y en cierto modo culta, si lo haces, o lo intentas al menos, te miran y te juzgan como pedante.

La gente tiene miedo a decirle algo agradable a una persona pues puede significar acoso. Los estudios se circunscriben a materias “prácticas” para poder “encontrar trabajo”. La inmensa mayoría no lee un libro, no escribe, no valora lo especial de un hermoso poema, de un atardecer … Y hablo de inmensa mayoría, no de todos naturalmente.

Hoy en día, en el metro y el bus nadie mira a nadie; todos lo hacen, como esclavos serviles inclinando sus cabezas, a una pequeña pantalla que incomunica, destroza amistades, llena las almas de insalubre “cultura popular”, adoctrina y aborrega. Y a eso lo denominan progreso. Algo que correctamente usado sería espléndido para el desarrollo de la persona, al usarlo mal la aplasta y la transforma en lo peor del mundo; en “MASA”.

Hay millones de personas que pierden miserablemente cinco horas de sus vidas, todas las tardes, oyendo gritar e insultarse a unos ignorantes que no saben qué es una península, y que tarde tras tarde vertiendo bazofia, llenan sus cuentas corrientes amasando sandeces y trasladándolas, junto con su inmunda filosofía de la vida, a los pobre incultos que son capaces de escucharles.

Hoy en día se considera progreso el haber legalizado, promovido, y ensalzado incluso, el asesinato intrauterino de millones de niños.

Hoy se produce en toda Europa una eugenesia activa, impidiendo nacer a los niños que no cumplen unos parámetros de “normalidad”, siendo ahora muy dificil ver por las calles a esas criaturitas sonrientes con un cromosoma de más en el par 21.

Y los que sobreviven a ese verdadero genocidio y van al colegio, vuelven del mismo sin haber aprendido nada. Incluso ahora lo hacen confusos y desorientados respecto a su propio género, pues les dicen que eso de ser niños o niñas pertenece al pasado. Y a los adoctrinadores que los confunden les llenan de medallas y de prebendas.

No se enseña, y a ningún político le preocupa, humanidades en ninguna fase escolar. No se estudia pintura, ni música, ni literatura … Salen de las universidades sin saber nada, sin tener intención siquiera, ni necesidad por lo tanto, de ir a un museo o a una sala de conciertos para disfrutar del alma humana.

Los chicos y chicas visten como les dicen, y si hay que hacerse horrendos tatuajes se los hacen, y si hay que rasgar un pantalón para ir a la moda los hacen. Se asocian en tribus urbanas para no destacar, para no ser diferentes, o lo que es peor para, pensando que lo son; sumergirse en la masa de lo vulgar y de la falta absoluta de personalidad.

El sexo se banaliza, e incluso el amor romántico se desprecia; todo eso acarrea infelicidad y frustración en los jóvenes.

El mundo ya no se saluda, ya no trata de usted a las canas, ya no respeta.

Seguiría y seguiré, aunque sólo sea para mí mismo, llenando folio tras folio, con DECADENCIAS.

El mundo que nos rodea es gris, a pesar de esas excepciones valerosas, el mundo contiguo a nuestro ser se desarrolla a golpes de mal gusto, y eso es muy, pero que muy triste.

Lo malo es que intento ver el futuro, como hacía en aquella sala de cine viendo “2001” y no consigo ver ningún indicio positivo que augure una leve mejoría.

¡Ojalá me equivoque, como me pasó en 1968!

Nadie podía imaginar tanta basura; nadie …

Rafael Gazo Lahoz
Escrito en enero 2020

Visto en: Astillas de Realidad

Artículo del año 2014 que todo el mundo debería conocer

Recordemos este gran artículo de La Gazzetta del apocalipsis escrito el dia 29 de Julio de 2014, en el que habla de la situación actual, con muchísimo detalle, es importante conocer los planes a fondo y de lo que pasará en un futuro.




¿ESTAMOS AL BORDE DE UNA GRAN EPIDEMIA?

Puede parecer una locura, propia de una mente excesivamente fantasiosa y conspiranoica.

Pero si lo razonamos y lo analizamos con detenimiento veremos que no es una idea tan descabellada: a determinadas élites de este planeta, especialmente en estos momentos, les interesaría mucho que se produjera una “gran” epidemia, o si preferimos nombrarlo de una manera menos alarmista, una “gran crisis sanitaria”.

Evidentemente no nos referimos a una pandemia mortal y descontrolada de carácter apocalíptico, como la peste negra o las que nos muestran en las películas de Hollywood.

Nos referimos a un brote epidémico que reúna una serie de características, digamos que, “ventajosas” para conseguir determinados fines.

Es decir, una crisis perfectamente controlada y controlable en su evolución, pero que a la vez genere una implacable sensación de pánico entre la población, con el fin de que ésta reclame y acepte las medidas necesarias para afrontar dicha crisis.

Dicho de otra manera: un gran problema que requiera una gran solución…una solución que solo determinados grupos en el poder puedan ofrecer.

Estamos convencidos de que en determinados Think Tanks ya se ha planteado esta posibilidad como algo plausible.

Al fin y al cabo, la función principal de los Think Tanks es proyectar y prever escenarios hipotéticos a modo de simulación, con el fin de determinar qué estrategias deberían implementarse si se produjeran y cómo se podría sacar el mejor provecho de ellos.

Y como iremos viendo, una epidemia a escala planetaria representaría una oportunidad única a diferentes niveles.

Una idea ya inoculada

A pesar de que pueda parecer una locura plantearse tales escenarios, lo cierto es que la idea de una gran pandemia mundial ya ha sido debidamente inoculada en el imaginario popular en los últimos años y de forma sospechosamente insistente.

Como hemos dicho en anteriores artículos, una de las maniobras de manipulación mental más habituales consiste en inocular ideas, imágenes o conceptos con el fin de que la mente de la ciudadanía se “acostumbre” a ellas y las observe como una posibilidad futura.

Parece que uno de los objetivos principales de este mecanismo es impedir que el impacto o shock asociado a tales conceptos si llegan a convertirse en realidad, derrumbe todas las creencias de la población y con ello, todas las estructuras mentales que mantienen en pie el sistema.

Por lo visto, con la inoculación y aceptación de una determinada imagen o idea, ésta se incorpora a la psique como “escenario previsible” y se condiciona con ello la respuesta futura de la gente.

Sería algo así como administrarle una vacuna a la sociedad para un mal que aún no ha hecho acto de presencia.

Quizás ésta sea la causa por la cual estamos viendo tantas obras de ficción cuyo argumento gira alrededor de una gran pandemia; hasta el punto de que estamos siendo sometidos a un auténtico bombardeo psicológico.

Pandemias de fantasía

Si nos fijamos bien, veremos que en las últimas dos décadas han proliferado las películas centradas en pandemias planetarias que asolan a la especie humana; pero entre ellas encontramos un subgénero que ha alcanzado altas cotas de popularidad y que nos llama especialmente la atención: el género de zombies.

Como destacábamos en un artículo anterior titulado: COMO CONTROLAN TU FANTASÍA, el subgénero de zombies, tan en boga en estos últimos tiempos, ha sufrido un extraño giro argumental que, por lo visto, ha pasado desapercibido a la mayoría de gente.

En sus inicios, las películas de zombies giraban entorno a grupos de personas fallecidas que volvían a la vida con el objetivo de devorar a los vivos.

Sin embargo, en los últimos años, los zombies han dejado de ser “muertos vivientes” para convertirse directamente en “infectados por un virus que deben ser exterminados”.

Y lo han hecho prácticamente en todas las películas y series del género, casi sin excepción.

No deja de ser curioso que todos los creadores, sean guionistas, directores o productores se hayan abonado a la misma corriente sin ofrecer alternativas o nuevos puntos de vista…

Y es que ¿Cuántas películas, series de televisión e incluso videojuegos, producidas en el último cuarto de siglo nos hablan con insistencia de una gran epidemia planetaria que asola la humanidad?

¿Alguien sería capaz de contarlas?

¿Por qué se ha invertido tanto dinero en un tema tan específico y que ofrece tan pocas variaciones a nivel argumental de una obra a otra?

Porque lo cierto es que habría muchas formas diferentes de tratar y enfocar el mismo concepto basado en una pandemia global.

3 fantásticas películas que son una excepción a la regla

Sin embargo, en la gran mayoría de films, el mismo enfoque se repite sistemáticamente, en todos los aspectos y se centra casi siempre en la transmisión de la enfermedad por vía sanguínea, por contacto físico y por transmisión de fluidos.

La repetición constante de la misma idea, una y otra vez, empieza a resultar francamente inquietante.

Una colección de epidemias reales

Pero lo más paradójico del caso es que vivimos el momento de nuestra historia en el que disponemos de mayores recursos y conocimientos científicos y médicos y sin embargo, la presencia de epidemias se hace más patente que nunca.

Últimamente, tanto los medios oficiales como los medios alternativos de Internet nos han presentado una auténtica panoplia de amenazas epidémicas de todo tipo, perfectamente publicitadas, tales como el SARS, el MERS, la gripe A, el ébola, el virus del Nilo occidental, los brotes de peste bubónica en China o incluso la proliferación imparable y altamente preocupante de las superbacterias (bacterias resistentes a los más poderosos antibióticos), cada vez más frecuentes en los centros de salud y especialmente en los hospitales y que ya ha sido declarada por la Organización Mundial de la Salud como una amenaza potencial para la humanidad.

Así pues, estamos siendo bombardeados por el concepto “gran pandemia” por dos vías: por un lado, mediante la insistente presencia del tema en el mundo de la ficción y por el otro, por un degoteo sutil y incesante en los medios de comunicación, que se relaciona con nuestros miedos más profundos y arraigados como seres humanos y como especie.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿aún hay alguien que no crea posible el estallido de un brote epidémico que asole parte de la especie humana?

Quien sabe, incluso puede haber gente a la cual tal posibilidad le produzca una suerte de atractivo morboso…

UNA EPIDEMIA LLENA DE “BENEFICIOS Y VENTAJAS”

Pero como decíamos al principio del artículo, la aparición de una pandemia planetaria, bajo determinadas condiciones, ofrecería una gran serie de ventajas y beneficios a determinadas élites y grupos de poder…

Sumisión completa a las autoridades

Para empezar, el pánico asociado a la expansión de una epidemia llevaría a la población a acatar, e incluso exigir, un mayor orden y control por parte de las autoridades.

Así pues, gracias a la aparición de un brote epidémico, los mecanismos del poder se verían reforzados hasta límites que en cualquier otra circunstancia resultarían inaceptables para la mayoría de la ciudadanía.

Este es un mecanismo que ya se ha utilizado en los casos de amenaza terrorista, consiguiendo que la población ceda sumisamente libertades a cambio de seguridad.

Se trata de una maniobra habitualmente utilizada por los más variopintos regímenes y cuyo mayor exponente encontramos en la actualidad en los EEUU, país que tras los atentados del 11-s se ha convertido, prácticamente, en un Estado Policial donde la población se ve sometida a una vigilancia masiva.

Las ventajas en el caso de la epidemia, serían aún mucho mayores que en el caso del terrorismo, pues ya no estaríamos ante un enemigo identificable y dotado de un discurso ideológico, hecho que lo convierte en algo opinable y que por lo tanto puede conducir a tomar partido por uno u otro bando.

En el caso de una epidemia, el enemigo es algo difuso e intangible que nos afecta a todos por igual: la enfermedad; una imagen poderosa que enraíza con nuestros miedos más cervales y que es capaz de doblegar hasta la razón más firme.

Así pues, la necesidad de controlar una epidemia podría llevarnos a un estado dictatorial que incluso los más fervientes defensores de las libertades individuales aceptarían sin apenas rechistar, porque simplemente, los derechos sociales dejarían de ser el foco central de sus  preocupaciones.

Aborto de una posible Revolución

El momento de crisis sistémica actual ha conducido a muchos países del mundo al borde de la rebelión civil.

En los últimos meses se han sucedido en varios países las manifestaciones y las protestas, en muchos casos masivas.

El número de gente que deja de creer en el sistema va en aumento y cada vez es mayor el número de personas que claman por un cambio radical, no solo de los esquemas sociales, económicos o políticos, sino incluso de todos nuestros preceptos como especie a nivel mental.

Cada vez hay más personas que dejan de creer en los mecanismos de autoridad jerarquizada y abogan por un mundo más horizontal y colaborativo entre iguales.

Pero una epidemia masiva terminaría de un plumazo con todos estos movimientos tan peligrosos para el status quo actual.

Para empezar, porque el derecho a la manifestación podría verse radicalmente restringido bajo el subterfugio de la seguridad sanitaria y el peligro que conllevarían las concentraciones masivas de personas.

De esta manera, se conseguiría que los movimientos de protesta tendieran a su disolución, produciéndose una desmovilización social masiva.

Atomización de la sociedad

Pero lo peor es que la visualización del concepto “agrupación de personas” como algo peligroso conduciría a la sociedad hacia una atomización y hacia una pérdida del contacto humano entre sus componentes.

Dicho en otras palabras, se produciría un efecto de disgregación social a gran escala.

Nuestro vecino dejaría de ser un compañero o un aliado para convertirse en un sospechoso y en un potencial foco de infección y muerte.

Así, la desconfianza y el recelo se extenderían a nivel horizontal, hacia aquellos que comparten nuestro mismo entorno, mientras por contra, la confianza aumentaría a nivel vertical, hacia las autoridades y aquellos que garantizaran nuestra seguridad, hasta convertirse en total sumisión y servilismo a ellos.

En este aspecto, la maniobra sería una jugada magistral.

Porque no solo reforzaría los mecanismos del poder sino que dinamitaría por completo la posibilidad de crear agrupaciones basadas en la confianza mutua y la solidaridad entre iguales, estructuras todas ellas potencialmente peligrosas para las estructuras de poder jerarquizadas actuales.

Y aunque la epidemia al final consiguiera ser controlada o erradicada, esos sentimientos de desconfianza hacia las demás personas de nuestro entorno y la necesidad de una sumisión voluntaria a la autoridad, quedarían marcadas como fuego en la mente de todos los ciudadanos a través del intenso miedo que habrían sentido durante el proceso, sentando así las bases psicológicas para un modelo de sociedad futura totalitaria y represiva.

Eliminación de disidentes

En un caso extremo, además, la epidemia permitiría realizar una purga discreta, sutil y silenciosa de todas aquellas personas que pudieran resultar molestas a determinados gobiernos o intereses.

Algo que quizás en el momento actual podría levantar sospechas, pero que en el escenario de una epidemia recibiría una fácil justificación dadas las circunstancias.

Establecimiento del “gran hermano” tecnológico

El necesario control de la epidemia exigiría un monitoreo constante de todas y cada una de las personas del planeta, convertidas ahora en focos potenciales de la enfermedad.

Eso conllevaría un esfuerzo (progresivo, desigual y no homogéneo) en todos los países con el fin de imponer un control exhaustivo sobre sus ciudadanos.

Se sentarían así las bases del gran hermano tecnológico, sin que nadie pudiera levantar la más mínima protesta, pues todo se justificaría en alas de la supervivencia de la especie.

Todos los datos médicos de cada habitante deberían ser recogidos, almacenados y centralizados con el fin de realizar un monitoreo constante de los diferentes focos epidémicos potenciales en tiempo real.

Con el fin de llevar un seguimiento eficaz de cada persona, estas deberían ir equipadas con algún tipo de dispositivo fácilmente legible o escaneable, que ofreciera inmediatamente los datos identificativos de cada ciudadano a las autoridades, así como datos de carácter médico y biométrico de interés.

Éstos datos podrían estar almacenados en los propios teléfonos móviles o en dispositivos incorporados al cuerpo, tales como microchips o parches.

Se multiplicarían los controles rutinarios en calles y medios de transporte, tales como aeropuertos y estaciones de tren, metro y autobús.

Toda persona sería susceptible de ser detenida, analizada e inspeccionada por las autoridades, así como verse obligada a revelar sus actividades detalladamente, con el supuesto fin de prevenir su posible contacto con focos de infección.

Vigilancia masiva ciudadana

Por si todo esto fuera poco, la propia ciudadanía se convertiría en un órgano de vigilancia y represión de sus semejantes.

La paranoia y el pánico asociados a la enfermedad, conducirían a una vigilancia estricta de todas las personas que nos rodearan.

Para cualquier tipo de actividad, los propios ciudadanos se exigirían entre sí las certificaciones médicas o los últimos análisis que garantizaran el perfecto estado de salud de unos y otros.

Esto multiplicaría el volumen de negocio de algunas industrias farmacéuticas o del campo sanitario y derivaría en un estado de vigilancia masiva y mutua realizada por todos y cada uno de nosotros.

Se promovería la denuncia ante las autoridades de aquellos que presentaran cualquier atisbo de síntoma y de aquellos que se negaran o se mostraran reticentes a pasar controles o a ser monitoreados y vigilados.

Toda persona que tuviera la osadía de presentarse como defensora de las libertades individuales o que se atreviera a dudar de las medidas draconianas aplicadas por la autoridad, sería considerada por los demás ciudadanos o incluso por sus propios familiares y amigos, como un irresponsable y un peligro público potencial, provocando su rápido aislamiento social y su silenciamiento como elemento discordante.

Eliminación definitiva del dinero físico

Se daría también el espaldarazo final a la deseada eliminación del dinero en efectivo y al establecimiento del pago electrónico a todos los niveles, con la excusa de evitar el riesgo de contagio asociado al intercambio de dinero físico.

Además, tal necesidad urgente e ineludible, llevaría a un rápido y acelerado proceso de sustitución de un tipo de dinero por el otro, que a su vez, representaría un enorme negocio para las grandes multinacionales tecnológicas encargadas de implementar tales dispositivos, cobrando los costes a los propios ciudadanos vía impuestos, pues debería ser el Estado el que  sufragara tales gastos.

El establecimiento del dinero electrónico representaría el control absoluto de cada habitante del planeta, pues directamente, las autoridades dispondrían de toda su información fiscal en vivo y en directo y tendrían la capacidad de bloquear sus cuentas a conveniencia.

Eliminación de los medios alternativos

El pánico generado por la epidemia, llevaría a la ciudadanía a reclamar informaciones inmediatas, fiables y prácticas por parte de las autoridades. Y evidentemente, las autoridades encargarían la difusión de esas supuestas informaciones “veraces” a los grandes medios de comunicación, sus voceros habituales.

Los medios alternativos o contraculturales no tendrían acceso a ellas y por contra recibirían todo tipo de filtraciones falsas con las que generar bulos y una creciente sensación de desconfianza y decepción entre la población, justo cuando más necesitaría tener acceso a la verdad que se le oculta.

Poco importaría que los medios alternativos denunciaran manipulaciones y teorías conspirativas respecto a la aparición y proliferación de la epidemia.

A la gente lo único que le importaría sería obtener información con la que sentirse segura y poder proteger a sus seres queridos y ésta provendría siempre de los mass media.

Así pues, el miedo y la sumisión a la autoridad que conllevaría la aparición de la epidemia, tendría como efecto colateral la sumisión a la “verdad” oficial ofrecida por los grandes medios de comunicación, que recuperarían el papel preponderante que en la actualidad están viendo  discutido por las redes sociales y los medios alternativos de internet.

El gobierno de los tecnócratas

La situación de emergencia requeriría no solo una autoridad fuerte, sino un gobierno eficiente.

La actual crisis de confianza de la población hacia la corrupta clase política, que se ha mostrado además manifiestamente incapacitada a la hora de gestionar de forma correcta los bienes públicos, hallaría en la epidemia el punto de inflexión definitivo.

La población reclamaría que fueran los técnicos, los científicos y los expertos y no los políticos corruptos, los que llevaran la voz cantante durante la crisis y ello representaría una oportunidad de oro para implantar regímenes tecnocráticos, algo a lo que nos encaminamos en el futuro.

Los comités de expertos, científicos y técnicos serían los encargados de determinar las políticas a llevar a cabo y los poderes ejecutivos representados por los líderes políticos pasarían a un segundo término.

Aparecería pues una nueva clase social dominante: los tecnócratas y un nuevo modelo de dictadura o tiranía en la que los órganos represivos cambiarían de aspecto.

Las porras, las leyes y las cadenas de antaño serían sustituidas por “protocolos de actuación” y por “directivas técnicas de obligado cumplimiento”, aplicadas con frialdad y eficiencia por obedientes burócratas disfrazados de científicos.

Entraríamos definitivamente en un nuevo régimen, en el que las personas serían consideradas solo simples datos computables y sacrificables en pos del perfecto equilibrio de las ecuaciones y de las inertes leyes del calculo estadístico.

Los tecnócratas se convertirían en una suerte de nuevos sacerdotes de bata blanca que sustituirían los viejos sacrificios humanos por los nuevos sacrificios de masas en pos de un bien común perfectamente calculado y parametrizado según la nueva doctrina “divina” de la ciencia.

Serían los comités de expertos los que fríamente determinarían quién vive y quién muere, de la misma forma que los jurados de los concursos de cocina o de canto de la televisión deciden quién vale y quién no vale.

Al fin y al cabo, éste es el concepto principal que debían inocularnos a todos a través de esos asquerosos “talent shows”…

El imperio de las transnacionales

La crisis sanitaria conllevaría, además, una quiebra prácticamente inevitable de los sistemas sanitarios de los diferentes países, ya muy deteriorados tras la última crisis económica y sometidos al endeudamiento masivo de los gobiernos.

Ante la imposibilidad de lidiar con la epidemia de manera efectiva por motivos económicos, los servicios sanitarios públicos serían definitivamente privatizados y su gestión acabaría recayendo principalmente en las grandes empresas transnacionales, a través de sus divisiones de la industria médica y farmacéutica.

Por lo tanto y de forma clara y explícita, la salud de todas las personas del planeta sería prácticamente propiedad exclusiva de las grandes transnacionales, sin intermediarios molestos, ni trabas legales de ningún tipo que limitaran sus actividades.

Serían esas transnacionales las que suministrarían los comités de expertos y serían las que ejercerían el poder de facto sobre cada aspecto de nuestras vidas, convirtiendo a los gobiernos electos y a los estados en sus títeres, algo que se insinúa en la actualidad, pero que llegado el caso dejaría de ser una insinuación para convertirse en ley.

Dicho de otra manera: las grandes compañías transnacionales se convertirían en los nuevos dioses a los que tendríamos que rendir culto…

Cambio de modelo económico

Cada vez más datos revelan que la situación actual del sistema económico y financiero internacional, está próxima al colapso.

Las burbujas de deuda de los gobiernos, los grandes bancos y las empresas están cada vez más próximas a estallar, con el riesgo de crack económico que ello representa.

La aparición de una pandemia representaría una oportunidad única para realizar una transición controlada del sistema económico actual hacia un nuevo paradigma.

Algunos países podrían justificar su situación financiera culpando de ella a la epidemia y cualquier medida de ajuste que pudiera aplicarse, por dura que fuera, estaría plenamente justificada por la situación de emergencia mundial.

Podría producirse así un derribo controlado del sistema actual y una renegociación pactada de las condiciones del nuevo sistema, en la que aquellos que dispusieran de los mejores recursos para afrontar la crisis sanitaria, llevarían la voz cantante y dispondrían de las mejores cartas.

Guerra biológica encubierta

La aparición de una epidemia, permitiría además, atacar y arrodillar a cualquier régimen o país que se mostrara díscolo o desobedeciera las directrices impuestas por las élites, mediante la “aparición súbita” de brotes epidémicos virulentos y aparentemente incontrolables en su territorio.

Esto brindaría la posibilidad a determinados poderes fácticos de apoderarse definitivamente de los recursos naturales de países en vías de desarrollo, sin encontrar ningún tipo de oposición ni verse obligados a establecer negociaciones de ningún tipo.

Incluso permitiría realizar tareas de limpieza étnica o desplazar y reubicar grandes masas de población, según el caso.

Sería pues, una nueva forma de invadir países y territorios, bajo el paraguas argumental de una gran crisis sanitaria…

Control de la inmigración ilegal

Siguiendo en este contexto, la aparición de una epidemia representaría la excusa perfecta para aplicar medidas de control de la inmigración que ahora nos parecerían inhumanas en diferentes partes del mundo.

Esas medidas recibirían la aceptación silenciosa de gran parte de la población occidental, obsesionada por evitar que personas presuntamente contagiadas o portadoras de la enfermedad ingresaran en su territorio.

Y sobretodo…UN ENORME NEGOCIO

Una epidemia global que provocara suficiente nivel de pánico podría representar un negocio de magnitudes prácticamente inimaginables, especialmente para las empresas farmacéuticas o del mundo sanitario que dispusieran de los productos adecuados para afrontar la gran crisis.

Pongamos un ejemplo concreto.

Hace pocos días publicamos un artículo titulado: THERANOS: LA MISTERIOSA EMPRESA SANITARIA…en el que mostrábamos las actividades de una compañía que, en caso de producirse una epidemia, vería multiplicado exponencialmente su volumen de negocio.

La actividad principal de “Theranos inc.” está centrada en el mundo de los tests de laboratorio, tales como análisis de sangre y detección de enfermedades.

Theranos ha desarrollado un método rápido, eficiente y barato de análisis, que en el caso de una epidemia mundial, la convertiría en una empresa indispensable a la hora de afrontar la gestión de la crisis y por lo tanto en uno de los negocios más fructíferos de las últimas décadas.

No ofrecemos el ejemplo de Theranos por capricho.

No deja de ser llamativo que en el consejo de administración de dicha compañía encontremos, principalmente, no a científicos, empresarios o médicos, sino a ex-generales del ejército de EEUU, ex-secretarios de Estado y de Defensa del gobierno norteamericano y a reconocidos elitistas como Henry Kissinger.

Todos ellos, durante la última década, han invertido su dinero y su tiempo en una empresa que se dedica a…hacer análisis de sangre y detección de enfermedades.

Alguna gente malpensada podría llegar a considerarlo sospechoso…

Theranos, pero, es solo un ejemplo concreto de la inmensa oportunidad de negocio que una gran epidemia podría representar para determinadas élites económicas.

Porque seamos sinceros…¿cuántas grandes compañías farmacéuticas podrían sacar una gran tajada de ello?

Características “ideales” de la epidemia

Llegados aquí y puestos a imaginar escenarios hipotéticos, elucubremos qué características debería tener ese brote epidémico para convertirse en un negocio fructífero y en una maniobra realmente beneficiosa para unos cuantos.

Las características principales de esa pandemia, deberían ser.

1-Ser fácilmente controlable

2-Generar un elevado nivel de pánico entre la población

Para que se cumplan estos dos requisitos, aparentemente contradictorios entre sí, la enfermedad que generara la epidemia debería ser difícil de transmitir, pero a la vez resultar extremadamente dañina y fácilmente visualizable como concepto generador de terror entre la población.

Una enfermedad difícil de transmitir es, por ejemplo, aquella que no se transmite por vía aérea, sino que se transmite por contacto directo con los fluidos contaminados de la persona infectada (curiosamente el tipo de enfermedad con el que tanto nos han bombardeado en las películas de pandemias y zombies)

Sin embargo, la enfermedad debe resultar también extremadamente virulenta para provocar el deseado efecto de pánico masivo que conduzca a la sumisión.

Si nos fijamos en las películas de las que hemos hablado en este artículo, en la mayoría de ellas, la sangre hace acto de presencia como icono visual de la infección y como gancho que enlaza con nuestros miedos más profundamente arraigados.

Así pues, ¿hay alguna enfermedad que encaje con todos estos requisitos? Que cada uno saque sus propias conclusiones…

Cómo podrían “gestionar” la epidemia

En el caso de crear una epidemia con la que conseguir todos los objetivos anteriormente mencionados, lo ideal sería mantenerla controlada desde un principio y generar una sensación de pánico artificial  y un cierto desconcierto a través de los medios de comunicación, que actuarían como altavoces.

Por lo tanto, no estaríamos hablando de una gran cantidad de víctimas, sino de un número limitado, pero que generara un elevadísimo nivel de temor entre el público.

Para conseguir tales efectos, sería necesaria la aparición de diversos focos de forma sucesiva y en diferentes puntos del planeta, todos ellos perfectamente acotados y controlados en realidad, hecho que permitiría ir gestionando la evolución de la epidemia como si se tratara de una narración dramatizada por capítulos.

A su vez, la aparición de posibles mutaciones imprevistas del virus, actuarían como giros argumentales con los cuales incrementar paulatinamente y regular a conveniencia la sensación de temor de la población.

Gestionando adecuadamente ambos recursos narrativos (aparición de focos y mutaciones del agente patógeno), la crisis sanitaria podría alargarse durante meses o años, hasta alcanzar los objetivos que sus impulsores se hubieran propuesto en un inicio.

Cabe destacar que desde sus primeros pasos, la enfermedad central debería disponer de una vacuna, cuya existencia sería ocultada inicialmente al resto de la población.

¿Por qué razón?

Por puro negocio.

A más personas infectadas, mayor necesidad de adquirir la vacuna y por lo tanto, mayor valor o precio tendría ésta debido a la demanda.

Por otro lado, la gestión de la enfermedad en sus estadios iniciales e intermedios podría ir derivando desde una falta de tratamiento eficaz, hacia un tratamiento paliativo o mitigador parcial, hasta culminar finalmente en la aportación de la vacuna en el momento adecuado.

Con ello, los perpetradores de la maniobra se garantizarían un mayor volumen de negocio que el obtenido ofreciendo la vacuna directamente a las primeras de cambio, pues ganarían dinero con la aplicación de los tratamientos paliativos durante un largo periodo de tiempo, cronificando la enfermedad, hasta que en última instancia realizarían el montante principal del negocio con la venta de la vacuna.

Se trataría pues, de un proceso similar al que vemos con la obsolescencia programada de los productos tecnológicos.

Dicho de otra manera: alargando la enfermedad, alargarían el negocio.

Una maniobra desalmada…pero previsible.

Aclaración final

Sabemos que lo que hemos expuesto en este artículo es lo que mucha gente calificaría (y muy adecuadamente) como material “conspiranoico sin ningún sentido”.

Por ello queremos dejar claro que en este artículo NO estamos diciendo que vaya a producirse una pandemia, ni que determinados grupos en el poder tengan planeado llevar a cabo algo por el estilo.

Lo repetiremos para dejarlo bien claro: NO ESTAMOS DICIENDO QUE VAYA A PRODUCIRSE UNA PANDEMIA NI NADA PARECIDO

Ni mucho menos.

Simplemente, hemos generado una hipótesis (aceptamos que muy fría y cruel), que a mucha gente puede parecerle muy fantasiosa y exagerada y simplemente nos hemos limitado a analizar, desde nuestro punto de vista, de qué manera esa hipótesis podría convertirse en una realidad, a quién beneficiaría y por qué.

Así pues, todo lo expuesto en este artículo es un simple ejercicio de imaginación, que por otra parte invitamos a realizar a todos los lectores, por ejemplo en las reuniones de amigos, como si fuera un juego narrativo o una diversión.

Sin embargo, a pesar de no creerlo posible y como decíamos al principio del artículo, sí creemos que algunos grupos de poder y Think Tanks asociados han estudiado a fondo cómo, cuándo y de qué manera podrían ellos u otros grupos opositores, realizar una maniobra similar.

En este artículo y de forma muy modesta, hemos tratado de hacer algo remotamente parecido.

Esperemos que nadie tenga la mala intención de tomarlo como un arrebato profético o como una advertencia literal.

Además, podemos estar todos bien tranquilos.

Nunca veremos algo tan terrible como lo expuesto en este escrito, principalmente, porque no hay personas tan crueles en este mundo, ni capaces de llevar a cabo atrocidades de esta magnitud…¿no?

(de fondo se oye una carcajada malvada…)

GAZZETTA DEL APOCALIPSIS