¿Cómo lograr que las mandalas cumplan tus sueños? Psicóloga rusa asegura tener las claves

Por Sputnik

Últimamente los libros de mandalas para pintar van ganando popularidad en todo el mundo. Se basan en las imágenes sacras originarias de prácticas budistas e hinduistas. Una de las creadoras de libros de este tipo más populares, Líliya Gabó, cuenta a Sputnik cómo funcionan las mandalas y qué se debe hacer, según ella, para que cumplan los deseos.

Líliya Gabó es autora de numerosos libros que ayudan a trabajar con las mandalas. Sus obras describen varias técnicas, meditaciones o ejercicios. Los libros de Gabó han sido publicados en ediciones de unos 150.000 ejemplares y se venden rápidamente en Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética. Además, hace poco que uno de los libros fue traducido al búlgaro y publicado en el extranjero.

En entrevista exclusiva para Sputnik, la psicóloga cuenta sobre el origen de las mandalas y de cómo supuestamente logran el cumplimento de los deseos.

La psicóloga rusa Líliya Gabó junto a sus libros de mandalas

¿Cómo es que estas imágenes llegan a ser una herramienta de psicología?

La psicóloga explica que desde su época estudiantil le atraía Carl Gustav Jung, una figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis. A Gabó le convencían no solamente las ideas científicas del estudioso, sino también la misma personalidad de Jung como padre de una gran familia y persona muy racional.

Si no fuera por Jung, ahora la humanidad no sabría nada del espectro introvertido/extrovertido, de los arquetipos y del inconsciente colectivo. No obstante, el científico renombrado en todo el mundo también tenía un lado desconocido, relacionado con la mística.

El destacado psicólogo demostraba vivo interés en el ‘libro de las mutaciones’ chino, I Ching, en las cartas tarot, en la interpretación de los sueños y en la simultaneidad de los sucesos. Por último, Jung pintaba mandalas. Para ello, tenía un particular ‘libro rojo’, en el que dibujaba cada día un círculo —mandala— que correspondía a su estado de ánimo.

Jung consideraba las mandalas como “dibujos ideales del mundo interior” y empezó a utilizarlas con sus pacientes. Así las mandalas llegaron a ser una herramienta de la práctica psicológica y de la terapia de arte.

La psicóloga destaca que las mandalas han existido desde los tiempos antiguos, sin embargo, fue Jung quien las introdujo como práctica psicoterapéutica.

El primer libro de Líliya Gabó, publicado por la editorial rusa Eksmo, se llamaba ‘Mandalas que hacen realidad los sueños’ y permitía que el lector se convirtiera en su propio psicólogo, terapeuta de arte y hasta en mago.

“Así cada uno podía pintar una mandala, actuando por su propia cuenta y, posiblemente, comprenderse mejor a sí mismo, formulando sus deseos, y dar un paso hacia su cumplimento”, explica la autora.

Una vez publicado, el libro ‘Mandalas que hacen realidad los sueños’ se convirtió en un éxito de ventas y dio comienzo a una serie de publicaciones, entre las cuales se encuentran ‘Mandalas de talentos mágicos’, ‘Mandalas de riqueza y libertad’, ‘Mandalas de viajes’ y muchos otros, incluyendo libros que ayudan a dejar de fumar y a perder peso.

¿Las mandalas ayudan a cambiar la vida?

Pronto Líliya Gabó empezó a recibir numerosas cartas de sus lectores que le contaban cómo las mandalas les habían ayudado a cambiar la vida, asegura.

“Recuerdo bien una carta escrita por una joven de Mytishchi (la región de Moscú) que toda su vida había soñado con viajar a Singapur. Y un día ella se encontró con el libro ‘Mandalas de viajes’ que tenía una, ‘Merlayon’, dedicada precisamente a Singapur”, cuenta Gabó.

La mujer no tardó en pintarla, y fue entonces cuando comenzaron los milagros. De súbito la joven vio un programa de televisión, dedicado al país, luego halló accidentalmente un artículo sobre Singapur en una revista, luego los blogueros que seguía se dirigieron al país de sus sueños. Al fin y al cabo, le tocó a la misma joven. Bruscamente un viejo conocido se puso en contacto con ella y le comunicó que se había trasladado a trabajar a Singapur, y entonces la invitó a visitar su casa.

Una mandala del libro de Líliya Gabó

“Aquella joven se decidió a emprender el viaje y luego me mandó una carta y las fotos. Esto me impresionó mucho”, confiesa la psicóloga.

En general, las cartas de lectores muestran que cada uno alcanzó aquello en lo que creía, afirma. Así, había gente que decía: “Yo no confío en los milagros, pero sus mandalas me ayudan a quitar al estrés. Las coloreo durante los vuelos en el avión” o “yo las pinto antes de dormir, es un medio perfecto para relajarse”.

“¡De todos modos, qué bien! Cada uno consigue lo que quiere: algunos se quitan el estrés y duermen bien, mientras que otros salen para Singapur”, concluye Gabó.

¿Cómo hacer que los deseos se vuelvan realidad?

“Lo más importante es que uno se dé cuente de lo que quiere. Y esto no es tan fácil como parece. Si no sabemos precisamente qué es lo que nos hace falta y no nos establecemos objetivos concretos, no los podremos alcanzar”, destaca Gabó.

“Así, a una amiga mía le gustaba mucho un personaje ruso de TV y soñaba con encontrarle un día. Y fue lo que consiguió. Ese mismo hombre pasó junto a ella cuando estaba en una estación de trenes en Moscú. Mientas que la celebridad se iba cargando su maleta, la mujer se percató de su error. ‘Quiero conocer a un hombre que sea tan inteligente como aquel personaje y vivir feliz para siempre’, así debía ser su petición”, recuerda la psicóloga.

Una mandala del libro de Líliya Gabó

Este es no es el único ejemplo de deseo ‘mal formulado’, afirma. La psicóloga también menciona a un conocido, profesor universitario, que deseaba trabajar un par de años en cierto país extranjero. Su deseo también se hizo realidad, pero le invitaron no a la capital, donde se encontraba la universidad más importante, sino a una ciudad pequeña.

Aquel profesor estaba enfadado y se quejaba de la vida aburrida en la ciudad pequeña. Entonces le pregunté si su deseo exacto era trabajar en la capital. Obviamente, resultó que solamente quería trabajar en aquel país, y fue lo que consiguió”, cuenta a Sputnik Líliya Gabó.

Una mandala del libro de Líliya Gabó

Cabe reconocer que para hacer cumplir sus deseos no basta solo formularlos, sino también hay que dar pasos hacia su objetivo, expresa. Al respecto la autora propone que recordemos diferentes cuentos —como, por ejemplo, La Cenicienta— cuyos protagonistas hacen esfuerzos mientras buscan su felicidad.

Además, no hay obsesionarse con sus sueños. Viktor Frankl —psiquiatra austriaco que sobrevivió a varios campos de concentración nazis— escribió: “La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro”.

“Es por eso porque nunca debe centrarse solo en sus deseos. Hay que dejarlo a la suerte, y entonces todo ocurrirá a su debido tiempo”, subraya.

¿Qué es lo que hace que las mandalas funcionen?

Los libros de mandalas permiten que cada uno elija su modo de trabajar con ellas y con sus deseos. Cada dibujo va acompañado con alguna práctica, meditación o ejercicio. A veces se basan en pura terapia del arte, según explica.

“Haciendo estos ejercicios, la persona se orienta hacia el éxito. Este método conviene a materialistas. Y si la persona cree en alguna especie de poder superior, podrá mandarle su deseo y atender a sus consejos”, asegura.

Una mandala del libro de Líliya Gabó

Además, cada libro contiene imágenes provenientes de diferentes culturas: budista, eslava o escandinava. Por lo tanto, cada lector puede encontrar un modo más conveniente de aprovechar la geometría sagrada, considera Gabó.

¿Entonces, para usted, cuáles son los principales secretos del camino hacia la felicidad?

“Me parece que este camino no debe ser aburrido y agotador. A veces la gente opina que la felicidad está subordinada a las condiciones externas y la vida se convierte en una especie de maratón en el que pretendemos comprar un piso, crear una familia o encontrar un nuevo trabajo…”, comenta a Sputnik Líliya Gabó.

Los factores externos producen una satisfacción, pero esta dura poco si uno no sabe alimentar la felicidad por su cuenta. Gabó destaca que lo que nos falta es la capacidad de vivir el presente y no ignorar la felicidad que se encuentra dentro de nosotros mismos “justo aquí y ahora”.

“Creo que las personas más felices son aquellas que saben disfrutar de las cosas más sencillas, que se establecen grandes objetivos sin dejar de valorar los pequeños placeres cotidianos”, concluye la psicóloga. 

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