Detrás de la Razón – ¿Qué hay en el misterioso misil que EEUU dice ser de Irán? Rusia inspeccionará

Por Hispan Tv

Se están moviendo muy rápidas las fichas en el mundo. Llegan a Washington los 15 representantes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) para ver si los restos de un misil yemení lanzado contra Arabia Saudí pertenecen, provienen o fueron proveídos por Irán.

Parece ser que la embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, convenció a todos los países “encargados” de la “seguridad” del mundo, por lo menos, para que vayan a checar de qué se tratan sus pruebas en contra de Irán, país que dijo que todo es un show.

Los enviados del CSNU visitan así este lunes la base militar conjunta de Anacostia, en Washington, donde la misma Haley mostró en diciembre de 2017 los restos de este presunto misil balístico yemení lanzado el 4 de noviembre de ese mismo año contra el Aeropuerto de Riad (capital saudí), para después acusar a Teherán de suministrar armas a Yemen.

La misión de Estados Unidos ante la ONU informa a todos estos representantes que, además de los pedazos de metal provenientes de quién sabe dónde, les estará esperando un rico almuerzo con quién cree usted: EE.UU. informa que Haley y sus 14 colegas, que suman 15, almorzarán con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Es evidente que EE.UU. está obsesionado con acusar a Irán de suministrar armas al movimiento revolucionario y popular de Yemen, pero la causa real no es que defienda la paz entre Yemen y Arabia Saudí, sino se puede ver claramente en la manera de hablar y en los ojos de Haley, es decir la furia y la obsesión de Trump o de quien le jalen los hilos.

El acuerdo nuclear entre las potencias e Irán. Haley ha dicho que el CSNU podría reforzar las disposiciones de la resolución 2231, aprobada en julio de 2015, para respaldar el acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania) —de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés)— o adoptar una nueva resolución que prohíba a los iraníes llevar a cabo cualquier actividad que esté relacionada con los misiles balísticos.

Irán, por su parte, frente a la ONU, desestimó las acusaciones de Haley, por ser “infundadas” y subrayó que “estas imputaciones también buscan encubrir los crímenes de guerra saudíes en Yemen, con la complicidad de EE.UU., y desviar la atención internacional y regional de la estancada guerra de agresión contra los yemeníes”.

A esto se le suman dos resultados diferentes, todavía hace unas semanas, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, había confirmado en un informe que expertos de la organización que dirige no han encontrado prueba alguna que confirme la implicación de la República Islámica de Irán en dicho ataque contra Riad, no obstante, en los últimos días, expertos del CSNU argumentan que han encontrado violaciones de las dos partes.

¿Por qué Estados Unidos no habla del uso de las armas prohibidas de Arabia Saudí pero sí quiere imputarle la responsabilidad a Irán por un misil yemení que fue lanzado sobre Riad? ¿Qué le depara a Irán, a Estados Unidos y al mundo ante este caos que puede acabar en una problema mayor? Hay que tener en cuenta dos cosas, la firme convicción de Irán al decir que su programa de misiles no se toca (que además no estaba incluido en el acuerdo nuclear) y que amenaza con una respuesta contundente a Estados Unidos si logra alterar el acuerdo.

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