El asedio a las comunidades indígenas en Colombia

Por Hispan Tv

Los pueblos indígenas colombianos siguen afrontando graves situaciones de riesgo para su cultura y supervivencia, siendo notoria la falta de voluntad del Estado para respetar sus derechos, aunque la paz alcanzada con las FARC representa más tranquilidad en los campos.

En varias regiones los espacios dejados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se han convertido en territorios de guerra, donde muchos grupos buscan el control de negocios ilegales rentables, como el narcotráfico y la minería ilegal, o donde las multinacionales y las grandes empresas planean adelantar sus proyectos agroindustriales o mineros. La mayoría de estas tierras en disputa son territorios ancestrales indígenas.

Edwin Mauricio Capaz es un joven indígena Nasa. Tiene sobre sus hombros una ardua responsabilidad. Coordina el área de derechos humanos de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, un departamento localizado en el sur occidente colombiano, asiento de numerosos pueblos indígenas.

El difícil empeño lo cumple en una zona compleja, en la que se vienen incrementando los asesinatos de líderes indígenas.

Aunque funcionarios gubernamentales atribuyen las muertes a causas fortuitas o a delincuencia común, existen preocupantes evidencias de sistematicidad.

El norte del Cauca es una zona exuberante. Tierras fértiles, gran biodiversidad, y cruce de caminos que unen al interior con el mar, y al país con Ecuador y el resto de Suramérica. Pero las bondades tienen un alto costo para los pueblos en Colombia, sobre todo, si se trata de minorías étnicas. Los indígenas lo saben desde hace siglos.

De ahí que a lo largo del tiempo han conformado y consolidado organizaciones que les ayudan a subsistir en los entornos adversos.

Los indígenas no buscan otra cosa que el cumplimiento de sus derechos. El cumplimiento de promesas que los sucesivos gobiernos les incumplen.

El Estado colombiano hace concesiones y brinda derechos en el papel, pero luego los niega en la realidad. Y los niega por las buenas, o por las malas.

Los muy diversos pueblos indígenas colombianos no sólo siguen viendo amenazada su cultura, sino también su supervivencia.

No puede ser que la paz, que el grandilocuentemente llamado posconflicto, le represente a los pueblos indígenas más muertos que la misma guerra.

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