El colapso del gobierno – El ascenso de la resistencia

Por Julián Rosa

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Visto en: Activist Post

Dondequiera que mires en el mundo de hoy, la gobernabilidad está fallando y los gobiernos están cayendo. E incluso donde los gobiernos aguantan, los primeros ministros, los presidentes y los parlamentarios se tambalean a su alrededor; deshonrado y expuesto por un sórdido escándalo tras otro.

Ya sea dinero, sexo, fraude, despotismo, malversación de fondos o simplemente una pandemia de mentiras. Apenas importa, una y otra vez la lujuria desenfrenada por el poder se antepone a la responsabilidad de ganarse la confianza de la nación.

Tan extendida se ha vuelto esta epidemia de ‘fracaso en el gobierno’ que se justifica preguntar si el sistema electoral, que supuestamente subyace a la ‘democracia’, ¿tiene algún mérito?

Bueno, podría decir: “El problema no es el sistema, sino la calidad de los candidatos”. Y claramente ese es un gran problema, como lo demuestra la pandemia de falta de entrega.

Pero, ¿no hay algo de malo en esperar que miembros del público en general inconscientes, no involucrados y desprevenidos elijan quién debe liderar sus países? ¿No es esto un recibo por el caos y la corrupción?

Sí, obviamente lo es. En general, quienquiera que sea elegido para asumir este rol de liderazgo resulta ser un espejo de la mentalidad que lo colocó allí.

Esto parece ser un shock para la mayoría. El electorado parece querer a alguien en la plataforma que milagrosamente supere sus propias deficiencias morales, intelectuales y visionarias. Quieren una figura de Moisés audaz, valiente y brillante que los saque del desierto de sus aflicciones diarias, las cuales, creen, deben haber sido causadas por los ‘líderes inútiles’ anteriores en los que tenían tan irracionales esperanzas.

Así continúa el tiovivo; cada vez se vuelve más surrealista y más sistémico en su incapacidad para abordar las necesidades reales del país, su gente o cualquier sentido fundamental de dirección y propósito.

Aquí estamos.

Pero las leyes del universo sugieren fuertemente que todo lo que se vuelve fundamentalmente incapaz de evolucionar hacia algo mejor, pero permanece en un estado de esterilidad abyecta, aterriza en, o como, un agujero negro. Un cementerio gravitatorio que se derrumba hacia adentro.

La única forma en que se puede eludir tal resultado, aquí en la Tierra, es que muchas personas se vuelvan lo suficientemente conscientes individualmente para recuperar el control de sus destinos, al tiempo que reconocen que, juntos, pueden dirigir sus vidas de acuerdo con otra fórmula.

Todos nos enfrentamos a esta elección, nunca más crudamente que hoy. O dejarse atrapar por el agujero negro que espera a todos aquellos que no hacen nada/no toman acción, o bien, formar grupos conscientes, descentralizados y autónomos con la determinación de actuar como un órgano de gobierno responsable a nivel de barrio y comunidad.

Las palabras clave son ‘consciente’ y ‘responsable’. Sin conciencia ninguna acción puede servir a la causa de la liberación. Sin aceptar un nivel de responsabilidad, ninguna acción puede convertirse en realidad.

¿Qué es exactamente esta “conciencia” a la que me refiero?

Sencillamente, es una condición en la que el reconocimiento de los niveles endémicos de falsedad y engaño en la sociedad, y en particular en la esfera política, lleva a darse cuenta de que uno debe dejar de obedecer sin pensar a las voces autoritarias de destrucción y tomar medidas para establecer un mejor y más adecuado estado de ánimo. forma de vida más justa.

Verás, aquí es donde tantos se someten al cobarde interior. En lugar de seguir sus instintos dirigidos por el corazón para rebelarse, se someten a su ‘falso intelecto’ cuyo juicio siempre es “eso no es posible porque nunca podremos ser más poderosos que ‘ellos'”.

Entonces, el Sr. y la Sra. X, que se han quejado casi sin cesar de la corrupción y el desempeño inepto de aquellos a quienes eligieron (o no eligieron) para el cargo, adoptan la posición estándar de que, a pesar de ser testigos de que sus representantes electos son incapaces de impartir justicia y sentido común , lo único que queda por hacer es esperar a las próximas elecciones y una vez más intentar que su candidato/partido ocupe el cargo. Esta es, no nos andemos con rodeos, una ruta directa al agujero negro.

Desafortunadamente, o quizás afortunadamente, no habrá otra ‘elección’. Esta farsa se acabó. Toda la comedia trágica ya ha implosionado. Si piensas en términos de ‘democracia’ y ‘gobierno de acuerdo con la voluntad del pueblo’, los ignorantes no pueden, o no creerán, que este barco se ha hundido hasta el fondo y no puede ser salvado.

Pero para los conscientes, ya no se trata de elecciones. Debemos tomar el timón y hacer frente a la música.

No es una canción de cuna ni una sonata, sino un mano a mano con los que nos quieren destruir. Que, en algunos casos, incluye a los adoctrinados que viven entre nosotros y siguen órdenes. Órdenes que emanan de manos tan tortuosas como Klaus Schwab, director del Foro Económico Mundial, y sus compañeros secuaces. Órdenes que son transmitidas y repetidas por burócratas y tecnócratas con el cerebro congelado cuyos trabajos dependen de ser verdaderos robots.

No existen más ‘gobiernos’ de buena fe en este mundo. Solo una fachada de falso interés dirigido a aquellos que ponen a los miembros electos en sus pedestales. Mientras estos diputados, disfrutando de su apoteosis del poder parlamentario, sólo tienen en mente la próxima elección, la deserción o el rechazo. Eso se llama ‘gobierno’.

Si bien esas cosas, sin duda, seguirán desarrollándose en el escenario mundial por un tiempo más, es simplemente una fachada para nuestra distracción.

Este planeta es ahora el territorio de ‘El Gran Reinicio’, un instrumento para hacer cumplir lo que se llama eufemísticamente ‘cero neto’.

¿Qué tipo de galimatías es ‘cero neto’? ¿ Significa algo?

No, en realidad no lo hace. Es simplemente el algoritmo reduccionista (ritmo de Al-Gore) y la forma digital de evitar tener que decir ‘cero carbono’. Porque ‘carbono cero’ ha sido expuesto en el sentido de ‘CO2 cero’. Y ‘cero CO2’ significa cero vida en la Tierra. El agujero negro.

Sí, bajo el Cuarto Reich de Herr Klaus Schwab, seremos desechables. Ya que, en algunos círculos, se sabe desde hace años que la despoblación y la reprogramación de los que quedan es el verdadero significado de las dos palabras ‘Gran Reseteo’. Y ‘La Cuarta Revolución Industrial’ es nada menos que el mecanismo de control tecno-binario para la digitalización y robotización de la humanidad.

El ‘Transhumano’.

Para los conscientes, el momento del debate sobre la naturaleza de lo que se avecina ha pasado.

Los conscientes son ‘La Resistencia’.

‘La Resistencia’ es una fuerza energética de cuatro dimensiones, que opera en los planos físico, mental, psíquico y espiritual. Abarca una conciencia creciente y una capacidad de visión y acción universales.

El enemigo de la humanidad opera en planos bidimensionales o tridimensionales. Carece de calidez o empatía. Está desprovisto de espiritualidad. Está fríamente casado con el mundo material y teme profundamente la manifestación del espíritu y el coraje humano. No conoce el amor en absoluto. Pero sí sabe ‘cómo sonreír’.

‘La Resistencia’ es el nuevo gobierno. No necesitará ser elegido, simplemente llegará a serlo.

Ya es evidente, y está creciendo. Somos tú y yo, Dios y el futuro de la Vida en la Tierra.

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