El Dr. Russell Blaylock expone el proyecto eugenésico de los Rockefeller

Por DESPERTARES

En esta preocupante entrevista, el Dr. neurocirujano Russell Blaylock revela cómo programas para reducir la población, planificados por la Fundación Rockefeller y compartidos con los nazis, fueron la base para motivar la fluoración de nuestras aguas y llenar nuestras vacunas con tóxicos.

Blaylock es un neurocirujano retirado y autor, cuya investigación vanguardista ha documentado exhaustivamente la existencia de una epidemia de desórdenes neurológicos conectados directamente con toxinas en nuestro medioambiente, y cómo se relaciona con el programa de eugenesia global tras la reducción de la población.

El doctor explica cómo el movimiento de eugenesia comenzó en Estados Unidos a través del financiamiento de Rockefeller, Ford y Carnegie, el cual originó el proyecto de la Ciencia del Hombre, cuyo objetivo era rediseñar socialmente a la humanidad para extirpar a quienes fuesen considerados “indeseables” por la élite.

El financiamiento de Rockefeller a través de grandes universidades luego proporcionó dinero a programas de eugenesia por muchos años, información que fue posteriormente compartida con los nazis de la Alemania hitleriana. Una vez que la eugenesia atrajo connotaciones negativas de superioridad racial y genocidio, la pseudociencia renació bajo la tapadera de la biología molecular y el estudio del ADN.

El objetivo es alterar el comportamiento, cambiando químicamente la manera en que el cerebro funciona. Uno de los métodos principales para lograrlo es mediante la fluoración del agua y los suministros alimenticios.

Blaylock explica cómo oportunistas del flúor se aprovecharon de la caída de la caries dental, que ocurría naturalmente como resultado de un aumento en la ingesta de calcio y mejores dietas en occidente, para afirmar que la fluoración masiva es buena para la salud, mientras ignoraban una enormidad de estudios que probaban que agregar flúor al agua no reduce para nada la caries, sino que la aumenta.

Blaylock relata cómo estudios tras estudios independientes han mostrado que el flúor aumenta el índice de cáncer y desórdenes en los huesos, lo cual constituye una buena manera de aumentar las tasas de mortalidad entre los ancianos, y también lleva a profundos desórdenes neurológicos.

Blaylock recalca la investigación de Phyllis Mullenix, Ph.D, quien condujo en la Universidad de Harvard uno de los estudios más grandes sobre los efectos del flúor en cerebros de animales.

Mullenix descubrió que las crías de los animales que habían sido alimentados con flúor después del nacimiento se volvían muy letárgicas y apáticas. Mullenix encontró que el flúor tiende a acumularse en una parte del cerebro que controla el comportamiento.

 

 

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