Este es el taxi volador que una empresa está diseñando en secreto

Por Sputnik

Se llama Joby S2 y un equipo de 120 personas lo está construyendo en secreto en California (EEUU). Toyota e Intel acaban de invertir en su desarrollo 100 millones de dólares.

La empresa responsable, Joby Aviation, parece estar dispuesta a revolucionar el transporte. Al menos, el transporte volador. Su ‘megadrón’ alcanza los 321 kilómetros por hora —el doble de velocidad a la que puede volar un helicóptero convencional y consume bien poco gracias a una batería de litio con manganeso y con una mezcla de níquel, manganeso y cobalto.

El prototipo de este taxi volador cuenta con 16 grupos de hélices, 12 de los cuales permiten al ‘megadrón’ despegar y aterrizar verticalmente. ¿Quién ha dicho pista de aterrizaje?

Según Bloomberg, los motores que controlan las hélices son eléctricos y, a la vez, estos los controla un ‘software’ propio de la compañía. Una vez en el aire, el taxi pliega las hélices y adopta una forma de lo más aerodinámica. El Joby S2 resulta ser algo a caballo entre un dron y un avión de pequeñas dimensiones. Sus creadores destacan que “hace el mismo ruido que un enjambre de abejas”.

“Si conseguimos crear una nave que sea silenciosa, segura y eficiente, y encima podemos garantizar viajes cinco veces más rápidos que los que ofrece el transporte rodado, el Joby S2 te puede cambiar la vida de forma radical”, señaló ya en 2015 el fundador de Joby Aviation, JoeBen Bevirt.

Desde entonces, la empresa se ha tomado el secretismo bastante en serio, si bien es cierto que ya corren por la red trabajados vídeos en los que el Joby S2 se promociona. La empresa lo tiene claro: en el futuro cientos de taxis ocuparán los cielos y transportarán a la gente de un lado a otro de la ciudad.

Tiene de todo. También una ‘app’

Sus motores son eléctricos, ligeros y potentes. Las palas de las hélices recuerdan a las de un helicóptero de toda la vida. Cuando la nave ya se ha elevado y estas se pliegan, la forma del Joby S2 recuerda a la de una bala. La empresa ha confiado la suerte de su invento a la próxima generación de baterías de litio. Se espera que sean mucho más eficientes, incluso, que los carburantes convencionales como la gasolina.

El objetivo de Joby Aviation es que sus clientes tengan a mano sus taxis a través de una aplicación móvil que la propia empresa se encargará de desarrollar. Será algo al estilo de Uber o Cabify, explican. Bevirt quiere que cada oficina y cada zona residencial cuenten con una plataforma de aterrizaje en unos años.

Sus 120 responsables creen que fabricar un S2 les costará unos 200.000 dólares, pero también que su reducido consumo acabará por amortiguar los costes.

No es el único

Google también se ha puesto las pilas. Sin ir más lejos, su propio presidente, Larry Page, financió con millones y millones de dólares unas cuantas ‘start-ups’ empeñadas en crear taxis voladores y eléctricos. Airbus no podría ser menos. Lleva metido en el desarrollo de su proyecto Vahana desde hace tiempo. Se espera que el primer vuelo de prueba de su Alpha One se lleve a cabo en febrero.

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