Este paciente veía un punto negro – En el hospital le encontraron un gusano “devorador” de cerebros

Por jesus.deleon / La Gran Época

Como si fuera algo salido de una película de terror o de ciencia ficción, tenía un parásito que se come el cerebro viviendo en su ojo. Desafortunadamente para Sam Cordero, no era una película y se trataba de “correr” para sacárselo quirúrgicamente de su ojo.

El nombre del parasito es Taenia Solium, más comúnmente llamado tenia de cerdo, y se trasmite a los humanos por consumir carne de cerdo cruda o por contacto con materia fecal.

La carne de cerdo bien cocinada y una buena higiene al manipular alimentos, eliminan el parásito.

En algunos casos extremadamente raros, el gusano viajará a través de los intestinos, hasta el torrente sanguíneo y se incrustará en el cerebro o en el globo ocular, como le sucedió a Sam Cordero.

El parásito de Cordero se instaló en la cámara vítrea de su ojo, que es un área llena de líquido entre la superficie interna de la retina y la cara posterior del cristalino.

“Veo un pequeño punto negro y solo en el ojo izquierdo. Veo que algo se mueve de izquierda a derecha. Cuando sale el sol, me molesta mucho”, explicó el paciente a a ABC News.

Los médicos pudieron extraerle a tiempo el parásito.

El Dr. Don Pérez del Centro Oftalmológico Pérez, en Tampa, explicó a ABC News que tenían que quitar el parásito antes de que muriera. Si hubiese muerto en el ojo la inflamación podía provocar que Cordero quedase ciego. Si no muere y por el contario libera más larvas, el parásito podría viajar al cerebro de Cordero.

“Lo que es aterrador, es que gravita hacia el cerebro”, dijo Pérez.

“Si se aloja en el cerebro, presentaría convulsiones”, explicando que el gusano se come el cerebro haciendo pequeños agujeros que hacen que el cerebro se vea como un queso suizo.

Cordero cree recordar el momento en que se contagió con el parásito.

“Creo y sospecho que vino de un cerdo poco cocido que pedimos durante las vacaciones de Navidad y así es como creo que me infecté”, dijo Cordero. ”

Confesó que no sabía que la Tenia del cerdo existía hasta que la contrajo en su ojo. Estaba preocupado por el gusano que se dirigía a su cerebro.

Este es el segundo caso que el Dr. Pérez ha tratado.

Solo ha habido en todo el mundo 20 casos desde que los investigadores comenzaron a rastrear el gusano.

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