Famosos lapsus de tiempo: ¿Leyendas urbanas o portales hacia el pasado?

Por  

He aquí un vistazo a algunos informes en los que algunas personas dicen haber ingresado al pasado o al futuro, mientras hacían sus actividades cotidianas. Así mismo, pudieron retornar al presente.

Bold Street, Liverpool, Inglaterra. En Liverpool, Inglaterra, el diario local el Liverpool Echo recogió y analizó historias de personas que al parecer se encontraron ellas mismas caminando en el pasado.

Por ejemplo, en 2006, un ladrón huía de un guardia de seguridad en el área de Bold Street, cuando él miró hacia atrás y observó, el guardia de seguridad ya no estaba detrás de él.

El alivio se convirtió en desconcierto. Vio que los coches eran de un estilo más antiguo y la gente estaba vestida de forma diferente. Miró en un periódico y estaba con la fecha de 1967. Se apresuró hasta la calle Ranelagh y se encontró, por suerte, de vuelta en el 2006, a pesar de que todavía podía ver en el pasado al mirar por la calle.

Tras la investigación, el diario Echo encontró que los detalles que el ladrón dio eran correctos con respecto a dónde quedaban ubicadas varias tiendas y lugares de interés en 1967. El guardia de seguridad también dijo que el joven pareció desvanecerse mientras lo perseguía.

En otro caso, una mujer dijo que entró en una tienda que no reconoció, pensando que dicho negocio acababa de abrirse al público. Los precios eran bastante bajos, por lo que llenó sus brazos con artículos y los llevó a la caja, pero la cajera y el gerente parecían desconcertados por su tarjeta de crédito y rechazaron la tarjeta. Ella no tenía suficiente dinero en efectivo, así que dejó los artículos. Cuando más tarde le dijo a su madre sobre la tienda, ésta le señaló que la tienda había cerrado hace mucho tiempo y un banco estaba ahora en ese lugar.

Otro hombre informó de una colisión en el área de la calle Bold con un tranvía fantasma de hace 20 años. Dos personas dijeron haber visto en 1971 a un excéntrico inventor probando un aparato en el río Mersey, un evento bien documentado que se produjo en 1821.

El vuelo del señor Victor Goddard al futuro

El brigadier mayor de la Real Fuerza Aérea Británica el señor Victor Goddard tuvo una extraña experiencia en 1935. Volando sobre un campo de aviación abandonado cerca de Edimburgo, Escocia, vio que los decrépitos hangares estaban descuidados y las vacas pastaban sobre el lugar. Repentinamente se encontró con una tormenta que parecía tirar de él hacia el campo de aviación. La tormenta rápidamente se aclaró y al pasar sobre el mismo campo de aviación, este ahora parecía nuevo con aviones pintados de color amarillo (lo cual era inusual), un monoplano que no reconoció como parte de la flota de la fuerza aérea, y trabajadores vestidos con overoles azules (lo que también era inusual, ya que los trabajadores generalmente estaban vestidos de color café). Todas estas cosas extrañas tuvieron sentido años más tarde, cuando la Fuerza Aérea comenzó a pintar los aviones de amarillo, adquirieron aviones del modelo que Goddard había visto, y los mecánicos comenzaron a usar overoles azules. La historia se cuenta de nuevo por Stephen Wagner, un investigador de fenómenos paranormales y escritor, en un artículo About.com.

El incidente Moberly-Jourdain en Versalles, Francia

En 1901, Anne Charlotte Moberly y Eleanor Jourdain estaban visitando el palacio de Versalles cuando de repente se perdieron en los jardines y vagaron por un sendero que parecía llevarlos al pasado.

Moberly y Jourdain estaban pasando un tiempo juntos en París, donde Jourdain tenía un apartamento. Se estaban familiarizando, en preparación para empezar a trabajar juntas para manejar la facultad St. Hugh, una facultad para mujeres en la Universidad de Oxford.

Las damas se encontraron con algunos jardineros, quienes les dijeron que continuaran el camino que llevaban para llegar a su destino deseado. A medida que continuaron, “de repente todo parecía poco natural, por lo tanto desagradable; incluso los árboles detrás del edificio parecían haberse vuelto desagradables y sin vida, como madera trabajada en la tapicería. No había efectos de luz y sombra, y el viento no agitaba a los árboles”, tal como se describe en su libro “Una aventura”, publicado en 1911.

Una de las señoras recordó sentirse inexplicablemente melancólica antes de entrar en el pasado. Parte del prefacio de su libro afirma: “Algunas curiosas condiciones psicológicas deben haber estado presentes, ya sea en nosotras mismas o en el lugar.”

Un hombre descrito como “repulsivo”, con la piel áspera se sentó cerca de un quiosco. Las mujeres dijeron que este hombre se parecía al Comte de Vaudreuil, un noble del siglo 18, quien era cercano de la reina María Antonieta.

Otro caballero, guapo y descrito en detalle, corrió hasta las señoras con las mejillas encendidas y les rogó que permanecieran a la derecha y no fueran por la izquierda.

Se encontraron con una mujer en la grama dibujando, esta persona parecía tener un vestido anticuado; Moberly narró: “La miré directamente; pero una sensación indescriptible me hizo voltear la cara y me molestó que estuviera allí. “La memoria de Moberly acerca de esta mujer se parecía y encajaba con el de María Antonieta.

Un joven vivaz las llevó a la entrada de una sala y estuvieron en una feliz fiesta de matrimonio, lo cual les revivió el ánimo. A continuación tomaron un carruaje para volver al apartamento de Jourdain en París. Ellas encontraron que la experiencia fue extraña, pero no pudieron explicar por qué. Al volver después a los jardines, encontraron puntos de referencia faltantes de su visita anterior. En donde los jardines habían estado vacíos, aparte de las mencionadas figuras, estos estuvieron llenos con gente durante visitas posteriores. Las damas dijeron que verificaron para ver si los jardines fueron reservados para una fiesta privada en ese día, y ningún evento se había reservado.

Una de las teorías en cuanto a lo que pudo haber sucedido, además de una explicación paranormal, es que las mujeres pueden haberse tropezado con una fiesta de disfraces organizada por el decadente poeta francés Robert de Montesquiou.

Comentarios

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0
A %d blogueros les gusta esto: