La cronificación del estrés emocional puede provocar cáncer

Por Miguel Jara

Las emociones por sí mismas no causan cáncer pero hay pruebas científicas de que el estrés si es crónico desencadena mecanismos biológicos que pueden desembocar en un cáncer. Ello puede romper moldes en la medicina como la conocemos, lo que genera reacciones como la propuesta del PSOE de perseguir “pseudociencias” con argumentos que contradicen a la ciencia puntera.

En una entrevista que le hacen en El Periódico Pere Gascón, uno de los máximos exponentes internacionales en la investigación del sistema nervioso y su relación con el cáncer, ex jefe de servicio de Oncología del Hospital Clínic de Barcelona, narra los progresos que se han hecho en los últimos años para comprender la citada relación.

Cuenta el profesional que el cáncer siempre surge de un proceso inflamatorio y crece más en ese ambiente. Las células del propio tejido inflamado se van multiplicando, con intención de repararlo, hasta que hay un error.

La inflamación no es la de cuando se tuerces un tobillo sino la provocada por el desequilibrio en nuestro organismo de las bacterias beneficiosas y las que no lo son, virus o factores ambientales o exógenos como el tabaco, asbestos o amianto y tantos productos tóxicos tóxicos que ingerimos con la comida o con los que convivimos de manera cotidiana.

Por ejemplo, ¿qué hace el tabaco que es algo que conocemos bien desde hace mucho tiempo? Causa una inflamación crónica en los pulmones. Fumas e irritas constantemente los bronquios.

Eso es un campo abonado –no todos los fumadores lo sufrirán– para que una célula cancerosa anide allí. Para que se produzca una mutación”, argumenta este médico investigador.

En sus trabajos, el galeno comprobó que esos cánceres también tienen receptores como el del neurotransmisor adrenalina. Luego, si en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, eso significa que el sistema nervioso está dialogando con el cáncer. Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas están óptimas. Esto se ha demostrado, afirma. Un buen sistema nervioso que permite dormir bien, estar equilibrado y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas.

Las sustancias que más ha estudiado este profesional son los neurotransmisores inflamatorios y he observado la conexión entre inflamación, cáncer y sistema nervioso. Le pregunta la periodista, ¿esto relaciona al cáncer con los choques emocionales fuertes? Su respuesta:

–Por ahí puede ir la cosa. Pero, yo he dicho por activa y por pasiva que las emociones no causan cáncer. El cáncer es consecuencia de un proceso lento y el organismo tiene una capacidad de regeneración brutal. No es fácil generarlo. Surge de la rotura de muchos sistemas corporales. Lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio, que es esa situación personal negativa. El estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer”.

Cada vez tenemos más evidencias científicas (pruebas) de que cuando una persona sufre estrés crónico, de meses –por la muerte de una persona que te rompe la vida o la pérdida de un hijo–esas emociones conducen a un estrés en el que se liberan citoquinas inflamatorias, sustancias que crean un ambiente proinflamatorio del que no se es consciente.

Como siempre, recomiendo leer la entrevista entera. El caso es que hay grupos políticos, el último ha sido el PSOE con una Proposición No de Ley (PNL) que ha presentado en nombre de las persecución de lo que ellos llaman “pseudociencias” y que impulsa medidas legales basadas en argumentos como:

Entre las diferentes causas endógenas o exógenas del cáncer no existe evidencia sobre su relación con factores emocionales”.

Las emociones por sí mismas no pero los procesos fisiológicos que esas emociones desencadenan en nuestro organismo cuando se vuelven crónicas sí.

Honestamente, pienso que la mayor parte de los profesionales sanitarios saben que el estrés y los problemas emocionales pueden causar daños fisiológicos. Y creo que la mayor parte de quienes ejercen medicinas complementarias o no convencionales son responsables y no van metiendo miedo para lucrarse ni hacen afirmaciones grandilocuentes que conduzcan a falacias.

Pseudociencia hay en toda medicina. En la convencional, a la que acudimos con regularidad cuando tenemos un problema de salud y en la no convencional, a la que solemos acudir cuando la primera no nos arregla el asunto.

El asunto clave aquí está en lo de casi siempre, en la pasta, el money, el dinero; quién se reparte la tarta. Y en esto la población es el pastel. El mayor problema es el intrusismo y las batallas que desde lo convencional, sobre todo, porque es lo establecido, lo que se ha instaurado y lleva un rodaje y mueve tantos intereses que quienes se benefician de ello no quieren que nada cambie.

De los tres puntos en los que el PSOE resume su PNL (por cierto que Ciudadanos también ha intentado similares iniciativas represivas), el tercero insta al Gobierno a luchar contra el intrusismo.

Habría que ver también qué consideran “congresos acientíficos” porque yo cuando leo eso pienso en médicos –oncólogos también– moviéndose por todo el mundo de congreso en congreso ofreciendo sus ponencias o escuchando las de otros, pagados por laboratorios farmacéuticos con intereses en su ámbito de trabajo.

Y me pica la curiosidad por saber también a qué se refiere el PSOE con “información engañosa”, es que suena a censura pedir sanciones para quienes difundan lo que no interesa a quienes se reparten el pastel. ¿Los daños provocados por la mala medicina hoy serían la tercera causa de muerte -tras el cáncer- si la información sobre tecnologías sanitarias y medicamentos fuera veraz, honesta, ética y no en buena medida publicidad engañosa de quienes tienen intereses en ello?

Mucha hipocresía veo yo en este tema. Si los políticos quieren perseguir supuestas pseudociencias que lo hagan en TODA la medicina y sin olvidar que pare ello no se puede obviar el conocimiento científico puntero y la libertad de expresión (base de la democracia).

Dinero y poder, codicia, estatus, soberbia de creerse en posesión de la verdad. Pero esta se ríe de nosotros cada día. Verdad, ¿dónde estás que no puedo atraparte y poseerte?

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