La operación que halló el Titanic se lanzó para encubrir una misión secreta de la Marina de EE.UU.

Foto: Pixabay

Por RT

Los detalles sobre el proceso de búsqueda fueron clasificados por Washington en el contexto de la Guerra Fría y permanecieron secretos durante décadas.

En 1985, la noticia del hallazgo del Titanic dio la vuelta al mundo. Sin embargo, nadie supo cómo fue el proceso de su búsqueda, dirigido por el oceanógrafo estadounidense Robert Ballard, ya que esta información fue altamente clasificada por el Gobierno de EE.UU. en el contexto de la Guerra Fría y así permaneció durante décadas.

El propio Ballard, que en en aquel momento ya había realizado una serie de misiones navales altamente secretas, ha revelado ahora detalles del principal objetivo que se ocultaba bajo la operación de búsqueda del legendario transatlántico británico.

La historia se remonta en 1982, cuando Ballard estaba desarrollando su propio vehículo submarino dirigido de forma remota. Tras no conseguir fondos, acudió a la Marina de EE.UU. con una propuesta de financiación. “Durante toda mi vida quise encontrar el Titanic”, le dijo al oficial al que le presentó el proyecto.

Desde las Fuerzas Navales prometieron darle apoyo, pero bajo una condición. Primero, Ballard tenía que localizar los submarinos nucleares estadounidenses Thresher y Scorpion, hundidos en el Atlántico en los años sesenta.

Lo más importante era encontrar el Scorpion, porque los militares temían que algún otro país –especialmente, la Unión Soviética– pudiera hacerse con él. “Esto era altamente secreto”, relata Ballard. “Y entonces dije: ‘Bueno, vamos a decirle al mundo que voy a por el Titanic‘”.

La parte secreta de la misión tomó más tiempo de lo que esperaba. Cuando localizó el Scorpion y finalmente quedo libre para buscar al Titanic, solo le restaban doce días. Pero su experiencia en la búsqueda del submarino le benefició: “Aprendí durante el mapeo de Scorpion algo que me enseñó cómo encontrar al Titanic: buscando su rastro de escombros”.

Así, mientras que expediciones anteriores realizaron operaciones de hasta 60 días que no tuvieron resultado alguno, Ballard logró localizar el transatlántico en tan solo ocho días. Le quedaron otros cuatro para filmar los restos del naufragio.

El oceanógrafo recuerda su estado de alegría en el momento del descubrimiento. Sin embargo, el jolgorio se desvaneció rápidamente: “Nos dimos cuenta de que estábamos bailando sobre la tumba de alguien y nos sentimos avergonzados. El estado de ánimo [cambió], como si alguien hubiera hecho clic en un interruptor en la pared”.

El transatlántico británico Titanic, el mayor barco del mundo en el momento de su construcción, se hundió en abril del 1912 en el Atlántico Norte durante su primer y única travesía tras chocar contra un iceberg. Según las cifras oficiales, 1.496 personas murieron en el desastre naval.

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