La robotización avanza… también en el ámbito del Derecho

Por Hispan Tv

El desarrollo de la robótica está obligando ya a los juristas a definir cómo se gestionará legalmente el impacto económico de la proliferación de autómatas.

Las legislaciones nacionales e internacionales aún no han dado conclusiones sobre las reglas que habrá que aplicar a los robots al hacer la entrada masiva que se espera en el sistema económico en los próximos años, pero las cuestiones que habrá que resolver empiezan a perfilarse, señala un reportaje de esta semana del diario español El País.

¿Qué tareas pueden llevar a cabo y cuáles no? ¿Cuáles son los límites? ¿Quién deberá indemnizar en caso de perjuicios causados? De modo más general, ¿cómo hacer frente al efecto económico de la robotización? Son algunas de las preguntas reseñadas por Íñigo Sagardoy, experto en derecho laboral.

La última cuestión está relacionada, por ejemplo, con cómo paliar el descenso de cotizaciones a los sistemas nacionales de seguridad social. ¿Deberían cotizar los robots? “Si se produce una sustitución masiva de trabajadores por robots, habrá que estudiar algún tipo de compensación económica que palíe el descenso de las cotizaciones a la Seguridad Social”, indica Sagardoy.

En efecto, es ya información común que la multiplicación de las máquinas va a hacer que gran número de puestos de trabajo sean ocupados por robots, quedando desempleado un gran número de personas. Los más optimistas estiman el porcentaje en un 9 % para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE), pero otros pronostican hasta un 47 % para EE.UU.

Otra pregunta por responder es la de la recaudación fiscal: ¿quién pagará impuestos por la actividad económica? El jurista Álvaro de la Cueva explica que ya se está planteando la posibilidad de crear, junto a las personas físicas y jurídicas, el concepto de personalidad robótica, que sin embargo aún no ha prosperado.

Sobre la cuestión de las indemnizaciones, el experto Javier de Cendra apunta al caso de los coches autónomos que pueden decidir arriesgar la vida de los viandantes para salvar la de los ocupantes. ¿Es responsable el fabricante, el programador, el propietario o el usuario? ¿Podrá siempre establecerse una relación clara entre los algoritmos del robot y sus decisiones?

Son situaciones como esta las que dan fuerza a los partidarios de crear la personalidad robótica, de modo que, al igual que en la actualidad las personas jurídicas pueden ser condenadas por cometer delitos, los robots “también puedan tener responsabilidades, incluso de tipo penal, en el caso de que tomen decisiones con consecuencias graves”, defiende De Cendra.

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