Los científicos descubren una amenaza a la vida extraterrestre

Por Sputnik

Los astrónomos han descubierto porqué las enanas rojas podrían amenazar la existencia de la vida más allá de nuestro planeta.

Las enanas rojas son el tipo más común de estrellas de la Vía Láctea, se cree que cerca de un 75% de nuestra galaxia está compuesta de dichos cuerpos celestes. Y, de manera general, los astrónomos coinciden en que las enanas rojas prevalecen en todo el universo. Además, muchos exoplanetas, incluidos los siete planetas del sistema TRAPPIST-1 descubiertos por la NASA en 2016, han sido detectados alrededor de las enanas rojas.

El hecho de que esas estrellas sean estables, relativamente frescas —tienen temperaturas superficiales alrededor de 3.800 grados Celsius— y de que vivan billones de años, hace parecer que serían los lugares perfectos para buscar exoplanetas habitables. Sin embargo, de acuerdo con una nueva investigación presentada a principios de abril en la Semana Europea de Astronomía y Ciencia Espacial de Liverpool, las enanas rojas podrían ser mucho más inhóspitas para la vida de lo que se creía.

“El problema radica en el hecho de que las enanas rojas son muy frías. Para que cualquier exoplaneta obtenga suficiente calor como para estar en la zona habitable de una enana roja, es decir, la región alrededor de una estrella donde puede existir agua líquida, el planeta tendría que estar ubicado muy cerca de la estrella. Y dado que las enanas rojas a menudo emiten grandes destellos de radiación, arrojan partículas cargadas y presentan eyecciones de masa coronal, estar cerca de una de ellas es algo un tanto arriesgado”, consideró el portal Astronomy.

Para evaluar el riesgo que representaría a un planeta estar ubicado cerca de una enana roja, un equipo de astrónomos liderado por Eike Guenther, astrónomo del Observatorio Thueringer en Alemania, monitoreó una serie de enanas rojas para observar sus fulguraciones.

Los astrónomos lograron detectar una gran fulguración en la enana roja AD Leo, la cual posee un planeta gigante orbitando a una distancia de aproximadamente de 300.000 kilómetros —cerca de 50 veces más cerca que la Tierra del Sol—. Además, AD Leo podría tener otros planetas de tamaños similares a la Tierra orbitando más alejados, en su zona habitable.Los resultados iniciales mostraron que el planeta gigante no fue afectado por la potente fulguración y que, al contrario de lo que pasa en eventos solares similares, dicha fulguración no estuvo acompañada de una CME. Esta es potencialmente una buena noticia para la vida en planetas ubicados más lejos de una enana roja, ya que se cree que las CME podrían destruir la atmósfera de los planetas más pequeños. De manera general, el equipo de astrónomos cree que las CME son generalmente menos comunes en las estrellas más pequeñas.

Por otro lado, la radiación de rayos X emitida por la fulguración es peligrosa. Según el equipo de Guenther, sería capaz de atravesar la atmósfera y llegar a la superficie de un planeta similar a la Tierra. En un escenario de esos, es probable que solo la vida marina sobreviviese.Mientras la comunidad científica realiza grandes esfuerzos para encontrar planetas posiblemente habitables como la Tierra, si los datos de la investigación de Guenther son correctos, entonces la idea de una segunda Tierra en la órbita de una enana roja es todavía “prematura”, consideraron los representantes de la Real Sociedad Astronómica.

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