Los vegetales orgánicos sembrados por ti son los mejores para la salud

Foto: Pixabay

Por RT

El emprendimiento ecuatoriano Natuarte ha iniciado un proyecto de agricultura orgánica en Quito.

En la actualidad, es creciente el número de personas que están enfocadas “en llevar una vida sana” y por ende tratan de “buscar alimentos sanos, con un mayor valor nutricional y con menos químicos”, dice Esteban Almeida, fundador del emprendimiento ecuatoriano Natuarte Orgánico.

Además, enfatiza: “La mejor forma de asegurarse del origen de tus productos orgánicos es sembrándolos tú mismo”.

De acuerdo al especialista, “la tecnología y los estudios científicos han demostrado que muchos de los productos que se usan en el agro son muy perjudiciales para la salud”.

Un ejemplo de ello es el glifosato, el herbicida más usado del mundo hasta la fecha, que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por las siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, lo clasificó en 2015 dentro de la categoría 2A, que lo incluye en la lista de productos “probablemente cancerígenos en humanos”.

Espacios subutilizados

Almeida, con Natuarte, ha iniciado un proyecto de agricultura orgánica en terrazas en Quito, la capital de Ecuador, y partió con un piloto en la Universidad de las Américas (UDLA), que lo invitó a hacer jardines comestibles.

La agricultura orgánica, según define la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos de la finca, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica”. Además, busca minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos, a fin de proteger el medio ambiente y la salud humana.

El propósito de Almeida, además de contribuir con esas personas que buscan una vida sana, es aprovechar y “hacer que se vuelvan útiles” los espacios subutilizados.

Muchas veces —cuenta— “cuando las personas viven en un edificio no utilizan las áreas comunales como si fueran de ellos, sino que piensan que es un espacio de nadie”. En Quito, particularmente, dice, las terrazas las utilizan para tender la ropa.

En el caso del proyecto de la UDLA, se instaló un jardín vertical, cuya ventaja es que se pueden sembrar mayor número de plantas en un espacio reducido, es decir, “tener más producción en menos espacio”, comenta Almeida.

Por ahora, el jardín cuenta con flores comestibles, como miniclaveles y borrajas; albahaca, perejil crespo, ají, tomate, entre otras. El destino de estas plantas es la elaboración de los platos del departamento de gastronomía de la UDLA, a petición de los profesores chefs. La siguiente etapa del proyecto incluirá la siembra de café.

“El tema de la agricultura contenida para terrazas es algo que queremos que se pruebe que es efectivo. Tienes continuidad dentro de cosecha y producción”, explica Almeida, quien busca que “la gente se anime y pueda tener productos frescos en su hogar, al alcance de su mano”.

Verduras en la calle

Antes de este proyecto, Natuarte, como estrategia para impulsar los jardines comestibles, participó en otro plan, que consistió en sembrar este tipo de plantas en espacios públicos.

En la avenida González Suárez, de Quito, sembraron, entre otras, acelga de colores y kale (o col crespa).

“La idea de este proyecto, más que producir alimentos en espacios tan complicados, era que la gente pudiera ver que no es tan difícil, que, si hay verduras en la calle, ellos las pueden sembrar en casa” y así —explica Almeida— “ver que es fácil el tema de la agricultura orgánica”.

También han realizado estos jardines comestibles en viviendas, tomando en cuenta, incluso, el estado físico de las personas. “Hemos hecho agricultura para la tercera edad o gente con discapacidad, en las que adaptamos camas [espacio o recipiente donde se hace el cultivo] altas, de más o menos 1,20 metros, para que las personas no tengan que agacharse o hacemos lo que sea necesario para que puedan trabajar sus vegetales con comodidad”, dice.

Otros trabajos que han puesto en marcha son huertos productivos en restaurantes. La idea de ese proyecto no es que dejen de comprar la totalidad de los productos vegetales que usan, “sino introducir nuevas plantas, material genético interesante”, señala Almeida; y de esta manera, estos locales de comida pueden tener variedades de verduras que no se encuentran en los mercados o supermercados de la ciudad.

Una ventana por donde entra el sol

Almeida explica que el tamaño de la vivienda no es un impedimento para sembrar. Por ejemplo, dice que, en apartamento cerrado, sin balcones ni acceso a la terraza, “si hay alguna ventana por donde entra el sol, ya se pueden tener plantas para comerlas”.

En esos casos recomienda sembrar plantas aromáticas, como perejil crespo, romero, orégano, cuyo “uso no es tan abundante y siempre habrá algo para sazonar”.

“Lo que nosotros proponemos es hacer huertos que sean autosustentables y autosostenibles“, menciona el impulsor de Natuarte.

Con autosustentable se refiere a que las personas van a tener “un huerto que va a mejorar su calidad de vida y, aparte de eso, va a cuidar mucho al medio ambiente”; y es autosostenible, porque permitirá “que no vuelvan a comprar esos productos en la casa agrícola”, incluyendo las nuevas semillas para la resiembra, porque las obtendrán de la misma cosecha.

Natuarte enseña a los interesados en poner en práctica la agricultura orgánica el tema de tratamiento de suelos, abonos, enfermedades, reproducción de semillas o reproducción por esquejes (cortar fragmentos de una planta con fines reproductivos, el tallo, por ejemplo).

Consejos prácticos

“Yo creo que la agricultura es algo que todo el mundo debería saber”, señala Almeida.

Hay algunos consejos que ofrece a quienes estén interesados en poner en práctica la agricultura orgánica en sus casas o en espacios comunales:

  • Usar abonos altos en nitrógeno para el crecimiento de la planta; como el humus de lombriz, que se obtiene de la “lombricultura”, que usa a las lombrices para generarlo, a partir del reciclaje de residuos orgánicos; o “ácido húmico”. “No se usa ningún químico” en ellos. 
  • Tener siempre húmeda la tierra, no tan mojada. “La mejor forma de ver esto es simplemente tocándola y ver cómo está la calidad del suelo”.
  • La poda. “Tratar de cortar las flores siempre, para que la planta no se reproduzca y pueda dar más”.
  • Resiembra. Usar partes de las mismas plantas (esqueje) o las semillas de sus frutos para iniciar un nuevo ciclo. Por ejemplo, “los tomates son una planta que producen una vez y mueren”, del fruto se obtiene la semilla, se seca “y ya se cuenta con el recurso para volver a sembrar”.
  • Estética. “Siempre recomendamos intercalar las plantas comestibles con las decorativas. Si tienes plantas ornamentales, eso también te va a complementar y va a generar mayor diversidad”.
  • Contenedores. Para evitar el daño al techo, en caso de hacer el jardín en la terraza, recomienda usar recipientes que impidan el paso del agua.

A este modelo de agricultura orgánica lo considera “perfecto”, porque la gente tiene los alimentos frescos al alcance de su mano y no hay ninguna emisión de dióxido de carbono al medio ambiente por el traslado del producto, “no hay contaminación”.

Almeida, para finalizar, dice: “Es importante la paciencia, porque realmente tarda; pero, llegar a comer lo que tú produjiste es algo muy satisfactorio“.

Edgar Romero G.

Visto en : Misterios Ocultos

loading...

Comentarios

A %d blogueros les gusta esto: