Malditas sean las Crísis y los canallas que las fomentan

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Y continúan con la letanía.

La cantinela, a base de repetirse, resulta ya macabra, ridícula… Insultante.

Ministros de varias carteras en nuestro país, reiterando que estamos ya saliendo de la crísis; Un presidente de Gobierno (ahí es nada) insistiendo en que, en efecto, ya se perciben (no brotes verdes) sino raíces bien arraigadas de recuperación.

Todo un elengo de banqueros, directores generales, tertulianos partisanos de un régimen tan corrupto que ya no se tiene en pié y que, al unísono cantan, danzan y loan la gran “verdad”: Que estamos ya en pleno final del túnel y que la cosa está ya en franca recuperación.

Qué vergüenza, o mejor dicho, qué desvergüenza.

Qué asco.

Qué falta de decencia, qué descalabro y qué despropósito.

¿A dónde quedan los millones de personas sin empleo?

¿Cómo se supone que han de sentirse los miembros de esos hogares en los que ninguno de sus integrantes recibe salario alguno?

¿Qué hay de los millares de personas a las que se les ha expulsado de sus hogares?

¿No existen?… Ya se les ha sacado de las estadísticas.

Que los perdedores nunca aparecieron en los papeles.

Toda esa pobre gente no existe, no cuenta, no importa… No está.

Cada vez que un titular de periódico recoge las pestilentes palabras de un político descerebrado o corrupto haciendo alusión a que las políticas de austeridad nos están sacando de la crísis, miles de personas desaparecen de la conciencia enferma de quienes juraron sus cargos para proteger y defender los derechos e intereses de los ciudadanos, y que, de facto, se limitan a ignorar a quienes más necesitan de lo más básico.

Que les pregunten a los voluntarios de Bancos de Alimentos, o de Cáritas… ¿Cómo está la cosa de verdad?. Ellos sí que lo saben de verdad. Ellos sí que están en la primera línea de batalla.

Atendiendo a padres de familia que semanalmente piden comida que no pueden comprar, para alimentar a su familia.

Que les pregunten a los jubilados que, después de toda una vida trabajando como mulos, ahora y con una pensión de mierda, tienen que recoger en sus hogares a sus hijos y sus nietos.

Y de nuevo mañana volveremos a asistir al mismo espectáculo dantesto: Políticos, cortesanos y tertulianos repartiendo su habitual hornada de buenas y falsas palabras, aseverando que estamos saliendo, que estamos fuera, que estamos en franca recuperación.

Todos ellos con sueldos de altos funcionarios, 14 pagas al año, despacho y coche oficial.

Todos ellos bien comidos, vestidos y tratados.

Que la dignidad de los desplazados de la sociedad no cuenta.
Parafraseando al Maestro Julio Anguita: Maldita sean las crísis y los cañallas que las fomentan.

Escrito por nuestro colaborador Alquimista

TWITTER: @alquimistaverda

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