Objeción de conciencia a la vacunación

Foto: Pixabay

Por Alícia Ninou

La médica pediatra Lua Català nos presenta todos los argumentos posibles para entender que las vacunas no son lo que parecen ni lo que nos quieren hacer creer.

Si aún así, existe gente que piense que son positivas y quiere recibirlas, están en su derecho. Los que pensamos diferente, estamos también en nuestro derecho. Nos declaramos objetores de concencia hacia la medicalización en general, y más en concreto, hacia la vacunación.

Desde una ética racional, los individuos debemos responder en primer lugar al tribunal de nuestra conciencia, por tanto, según nos dicta nuestra conciencia y nuestra más íntima convicción, y ejerciendo nuestra libertad de pensamiento en un país democrático, nos oponemos a nuestra vacunación y a la de nuestros hijos.

Reclamamos la soberanía sobre nuestros cuerpos y nos negamos a que nadie, bajo ninguna circunstancia, nos inyecte ninguna substancia sin nuestro consentimiento. Afortunadamente, el derecho a la objeción de conciencia viene recogido en la Constitución española, así como en todas las constituciones democráticas.

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