Pfizer, Lactalis, McDonalds, Chevron, Phillip Morris, Coca Cola, Nestlé… la impunidad de las grandes transnacionales

El surgimiento de la propuesta de un Tratado Vinculante de Naciones Unidas sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos, en octubre del 2017, fue considerada por 95 países.

Con la globalización de la economía, las corporaciones y empresas transnacionales adquirieron un rol de actores preponderantes en el escenario político, social y económico internacional, cobrando un poder desmesurado que les permite influenciar significativamente políticas públicas, especialmente en los países en vías de desarrollo aprovechando sus legislaciones más débiles. Por ello resulta urgente un monitoreo de sus actividades, así como de sus estrategias de financiamiento, sus políticas de competencia, evaluar sus relaciones con los proveedores, con sus clientes, con los usuarios y consumidores, preocupados estos últimos por su poder desmesurado y por el escaso grado de transparencia en su gestión, sus vinculaciones con el sistema político de los países y sus acciones no siempre amigables con los Derechos Humanos.

La globalización determinó, no solo la imposición de nuevas reglas de mercado, sino un mayor y preocupante impacto negativo en la conservación de la naturaleza, la subsistencia misma de la vida en el planeta, más afectadas, por ejemplo, por la creciente e irresponsable contaminación ambiental, el incremento amenazas y riesgos laborales, entre otros, debido al comportamiento poco ético y prudente de muchas empresas y corporaciones que interfieren con el respeto a Derechos Humanos. Las empresas tienen la obligación de comportarse de una manera diferente, que sea socialmente responsable. La globalización, si bien recompensa el emprendimiento y los capitales, no parece haber contribuido a un mayor y genuino respeto de los Derechos de los seres Humanos (2).

CUESTIONAMIENTOS ÉTICOS SOBRE TRANSNACIONALES

En la década de los años 70, ya los países en vías de desarrollo manifestaban en el seno de Naciones Unidas sus preocupaciones sobre el impacto de las inversiones corporativas, las condicionalidades impuestas a los países menos favorecidos que buscaban beneficio de dichas inversiones para elevar su grado de desarrollo y que enfrentaban una abusiva posición dominante en la suscripción de acuerdos comerciales, entre otros temas, poniendo en evidencia abusos y la voracidad comercial de muchas empresas transnacionales, afectando su buscado desarrollo armónico para elevar las condiciones de vida de sus poblaciones. En 1973, como respuesta a estas preocupaciones se conformó una Comisión de Naciones Unidas sobre Empresas Transnacionales, que elaboró un proyecto de Código de Conducta de Naciones Unidas para Empresas Transnacionales y que derivó en un primer intento fallido de establecer pautas sociales y ambientales para las empresas. En 1976 la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) adoptó Directrices para Empresas Multinacionales. En 1977 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó una Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales que planteaba los temas de derechos laborales en el marco universal de respeto a Derechos Humanos. A pesar de ello, los abusos de muchas corporaciones y /o empresas transnacionales continúan perpetuando una suerte de impunidad.

ALGUNOS CASOS

Peter C. Gotzsche, autor del libro “Medicamentos que matan y crimen organizado” (2014) comparte datos exhaustivos sobre el modo en que se desempeña la poderosa y gran Farma-Industria internacional, corrompiendo a médicos, sociedades científicas, organismos internacionales, revistas científicas, organizaciones de pacientes, gobiernos y agencias de medicamentos, a fin de buscar incrementar sus beneficios, aunque sea a costa de la muerte de sus “clientes” (seres humanos llamados pacientes).  Buena parte de los fármacos, si no la mayoría, son testados por los mismos laboratorios que los manufacturan, apoyándose en ensayos clínicos mal diseñados, sobre pequeñas muestras de pacientes poco representativas, mediante análisis utilizando técnicas de análisis de datos poco válidas debido al diseño del estudio, de manera que se exageran los beneficios de los tratamientos y se minimizan efectos adversos. Estos ensayos clínicos tienden a producir usualmente resultados que favorecen al fabricante. Las compañías farmacéuticas compran profesionales, líderes de opinión clave, académicos, departamentos universitarios, agencias reguladoras de medicamentos, políticos, periodistas, organizaciones de pacientes, revistas, etc. Gøtzsche afirma que el uso de fármacos representa hoy, la tercera causa de mortalidad después de las enfermedades cardiacas y el cáncer (6, 7).


Grupo Lactalis

El reciente escándalo que generó el anuncio del Gobierno Francés en diciembre 2017, sobre el retiro masivo de leches infantiles o fórmulas del grupo Lactalis por el riesgo de contaminación con salmonella, pone en evidencia la escasa Responsabilidad Social Empresarial (RSE), no solo de la empresa citada, sino de muchas otras transnacionales. Lactalis, es propietaria de marcas como Damira, Sanutri, Lauki, Puleva, President, y confirmó el riesgo de contaminación de sus productos puestos en el mercado como fórmulas de leche en polvo destinadas a lactantes. Lactalis reconoció que cerca de 7.000 toneladas de productos vendidos implicaban riesgos. Lotes de estos productos se expenden en otros países como Perú, Argelia, Marruecos, Reino Unido, Taiwán, Rumanía, Grecia, Bangladesh, China, Georgia o Pakistán. La compañía declaró que “lamenta la situación y las molestias causadas a los consumidores” y ordenó la retirada de productos. Pero, ¿quién compensa a los usuarios, consumidores, niños y sus familias, por la angustia, temor, dolor, sufrimiento, llanto, además del impacto epidemiológico, social y económico por el daño inferido?


Farmacéutica Pfizer

La farmacéutica Pfizer, cuestionada por su poca ética en cuanto a experimentación en animales, decidió utilizar niños nigerianos como conejillos de indias. En 1996, Pfizer decidió probar un antibiótico experimental, la trovafloxacina, en el “tercer mundo”. De aproximadamente 200 niños seleccionados, decenas murieron en el experimento, mientras otros desarrollaron deformidades físicas y mentales. Pfizer también está acusada de contaminación de la atmósfera (5).


McDonalds

Miles de niños consumen a diario la comida rápida de McDonalds, una empresa que forma parte activa en la deforestación de selvas, la explotación laboral y la muerte de millones de animales. En más de 40 países, sus productos contribuyen, entre otros males, a altas tasas de obesidad infantil y problemas derivados de ello. Los insumos de sus productos provienen de animales que durante toda su vida fueron mantenidos en condiciones artificiales y sumamente crueles: Privados de aire libre y luz solar, permanecen hacinados al punto de no poder estirar sus miembros o alas (en el caso de los pollos), atiborrados de hormonas para acelerar su crecimiento, y de antibióticos para contrarrestar las múltiples infecciones a que están expuestos, por las condiciones de insalubridad y hacinamiento Los pollos son engordados al grado en que sus patas no resisten su peso.


Chevron

Las grandes compañías petroleras provocan daños irreversibles. Una de ellas, Chevron, entre 1972 y 1993 (entonces conocida como Texaco) vertió 18 mil millones de galones de agua tóxica en los bosques tropicales del Ecuador sin ningún tipo de reparación, destruyendo los medios de subsistencia de los agricultores locales y enfermando, impunemente a las poblaciones indígenas (5).


Phillip Morris

Phillip Morris uno de los mayores fabricantes de cigarrillos de Estados Unidos y del mundo pone irresponsablemente en el mercado, a pesar de la evidencia contundente que fumar es nocivo para la salud y es causa cáncer, ya que el humo del cigarrillo contiene 43 carcinógenos conocidos y más de 4.000 sustancias químicas, incluyendo monóxido de carbono, formaldehído, cianuro de hidrógeno amoníaco, la nicotina, y el arsénico. La nicotina, la sustancia química principal psicoactivo en el tabaco, ha demostrado ser una adicción psicológica. Fumar eleva la presión arterial, afecta el sistema nervioso central y constricción de los vasos sanguíneos.


Coca Cola

Coca Cola, la bebida favorita del mundo, llamada “la leche del capitalismo”, acumula demandas y sanciones en diversos países derivados de graves hechos de contaminación, malas prácticas laborales y uso de aguas no autorizados. La compañía utiliza casi tres litros de agua por cada litro de producto terminado. Las aguas desechadas constituyen contaminantes, que la multinacional deposita en lugares protegidos.


Nestlé

Nestlé y su enorme manto de crímenes contra el hombre y la naturaleza, como son la deforestación masiva en Borneo –el hábitat de los orangutanes en peligro crítico– para cultivar aceite de palma y la compra de la leche de las granjas confiscadas ilegalmente en Zimbabwe. Nestlé comenzó a provocar a los ambientalistas por sus ridículas afirmaciones de que el agua embotellada es “ecológica, su red siniestra de control y destrucción provocó un boicot internacional cuestionando su falta de escrúpulos. Nestlé realiza esfuerzos mundiales gigantescos y dispendiosos para instar a las madres a utilizar sus mal llamados sustitutos de leche materna destinados a inocentes bebes lactantes, en lugar de proteger y respetar la práctica natural de la lactancia materna, sin advertir de los posibles efectos negativos perversos sobre la salud de los niños.


Monsanto

Monsanto, creadores y promotores de los denominados alimentos genéticamente modificados, la hormona bovina de crecimiento, es una empresa a la que se atribuye ser causante del envenenamiento por agro tóxicos. La lista de cuestionamientos a Monsanto resulta interminable, incluye la creación de la semilla “exterminadora”, que crea plantas que nunca dan semillas para que los agricultores resulten bajo su control y dependencia y por tanto asumir control de la producción de alimentos obligándolos a comprar cada año sus semillas. Empresa muy conocida por su historial de violaciones ambientales y de poco respeto por la salud humana, asociada con el uso del llamado “agente naranja”. Entre 1965 y 1972, Monsanto vertió ilegalmente miles de toneladas de residuos altamente tóxicos en los vertederos del Reino Unido.


NECESIDAD DE UN TRATADO VINCULANTE 

El tratado vinculante es una importante herramienta, es un encargo social necesario para proteger de forma real, genuina y práctica los Derechos Humanos, el derecho a la vida y a un ambiente saludable de los pueblos víctimas

A pesar de estos esfuerzos antes nombrados, la arquitectura de la impunidad de muchas de las empresas transnacionales, parece gozar de protección y continúa generando innegables asimetrías muy preocupantes desde la perspectiva del derecho a la salud y de respeto a los Derechos Humanos. Un genuino arbitraje independiente de conflictos de intereses y presiones aún no existe a nivel internacional, siendo urgente un instrumento vinculante que obligue a las empresas a respetar, más allá de los discursos, los derechos humanos, los derechos ciudadanos de los usuarios consumidores.

El señor Ban Ki-moon, exsecretario General de las Naciones Unidas (ONU) en su discurso en el 63° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrado en Nueva York, el 23 de septiembre del 2008 sostenía que “nos hace falta una nueva manera de ver la ética y la gestión empresariales, con más compasión y menos fe ciega en la «magia» de los mercados…”. A pesar de ello, se observa aun con preocupación, que la relación entre las Naciones Unidas y la comunidad empresarial internacional más bien parece haberse estrechado en los últimos años (3) abriendo más bien puertas para una mayor influencia del sector privado en sus decisiones, todo en nombre de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. (SDG).

En junio de 2014, el Consejo de Derechos Humanos (que es el principal órgano de las Naciones Unidas en la promoción y protección de los derechos fundamentales creado por  la Asamblea General el 15 de marzo de 2006 para reemplazar a la Comisión de Derechos Humanos, establecida 60 años antes), adoptó la resolución 26/9 para la elaboración de un instrumento internacional legalmente vinculante para las empresas transnacionales (ETNs) en materia de Derechos Humanos buscando .poner fin a la impunidad y cuestionar su poder y responsabilidad en cuanto a los  impactos negativos generados por ellas en comunidades afectadas.

Esta propuesta de un Tratado Vinculante como Instrumento Internacional Jurídico, despertó gran expectativa e innegable preocupación de aquellos interesados más en los negocios, que en la vida y en salud. En este marco, se estableció un “Grupo de Trabajo Intergubernamental de Composición abierta sobre las Empresas Transnacionales y otras empresas comerciales en materia de Derechos Humanos” (OEIGWG por sus siglas en inglés), el mismo que tiene la misión de examinar la arquitectura del derecho corporativo global (IFIs, OMC) y el régimen comercial y de inversiones en relación a los derechos de comunidades afectadas.

El surgimiento de la propuesta del Tratado Vinculante de las Naciones Unidas sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos, en octubre del 2017, fue considerada por 95 países y por miembros de parlamentos de más de 20 países y del propio Parlamento Europeo (3), así como por más de 700 organizaciones de la sociedad civil preocupadas por la impunidad en que aún se desenvuelven gran parte de industrias, empresas y corporaciones. Un portavoz de estas organizaciones que apoyaron el proceso, Pablo Fajardo, representante de la Unión de afectados por Chevron recuerda que “los pueblos aún son víctimas de los crímenes corporativos, que se producen en todo el mundo, siendo testigos que quienes más violan los derechos humanos son las Transnacionales.

El tratado vinculante es una importante herramienta, es un encargo social necesario para proteger de forma real, genuina y práctica los Derechos Humanos, el derecho a la vida y a un ambiente saludable de los pueblos víctimas. Sin embargo, varios países, bajo presión e influencia de industrias y corporaciones buscan detener definitivamente el proceso de aprobación de este tratado. Se espera que en la gestión 2018 la propuesta del tratado progrese haciendo posible se haga justicia para las víctimas y se adopten principios éticos de protección, antes que sea demasiado tarde y se degrade más la vida en el planeta.


LOS DERECHOS HUMANOS

El respeto a estos instrumentos de Derechos Humanos debe o debería ser una prioridad, no solo por parte de los estados, los gobiernos, sino también por parte de las empresas comerciales, industrias, corporaciones y otras instancias financieras

Después de la segunda guerra mundial, el 24 de octubre de 1945, nació la Organización de Naciones Unidas (ONU), como organización intergubernamental, con el principal propósito de cuidar la vida, salvar a las generaciones futuras del horror y la devastación provocada por guerras, debido a los conflictos internacionales. Por ello, el 10 de diciembre de 1948, Representantes de Naciones de diferentes partes del mundo, adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, un instrumento de carácter universal para proteger a todos los seres humanos, sin discriminación alguna,

Posteriormente, Pactos Internacionales de Derechos Humanos fueron aprobados, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) (1976), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) 1976), que como Protocolos de carácter obligatorios jurídicamente fueron aprobados con el compromiso para su buen cumplimiento.

El respeto a estos instrumentos de Derechos Humanos debe o debería ser una prioridad, no solo por parte de los estados, los gobiernos, sino también por parte de las empresas comerciales, industrias, corporaciones y otras instancias financieras, las que deben asumir, en el marco de respeto a los Derechos Humanos, sus obligaciones legales y sociales, guiando sus acciones a través de  buenas prácticas empresariales y  códigos éticos de conducta, como parte de su Responsabilidad Social Empresarial (RSE).


Oscar Lanza | Director Justicia, Salud & Desarrollo Bolivia


Referencias y Bibliografía

1.- Las Normas de Derechos Humanos de la ONU para Empresas: Hacia la responsabilidad legal – Amnesty International Publications- UK  2004  – http://www.amnesty.org
2.- Roberto Savio. http://www.other-news.info/noticias/2018/01/finanzas-los-multimillonarios-y-las-victimas/
3.- Juan Hernández Zubizarreta – Diez años del ‘Pacto Mundial’ https://www.alainet.org/es/active/28929
4.- Lactalis retira leche infantil por riesgo de salmonela en España y Francia – elEconomista.es (España),  11 de Diciembre  2017 http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/8803139/12/17/
5.- Las 10 multinacionales más peligrosas del mundo18/07/2012 https://ecocosas.com/eg/las-10-multinacionales-mas-peligrosas-del-mundo/
6.- Peter C. Gotzsche, Medicamentos que matan y crimen organizado (Deadly Medicines and Organised Crime: how big pharma has corrupted health care)..Editorial Los Libros del Lince,  Barcelona (España) Nov.2014.
7.-http://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-medicamentos-que-matan-crimen-organizado-S021265671400002X

Visto en : Nuevatribuna.es

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