¿Qué intereses hay detrás del boicot al mundial de fútbol Rusia 2018?

Por Rodrigo Bernardo Ortega

Detrás del boicot al Mundial hay un interés político y es crear un bloque de países que critique permanentemente a las naciones que contravengan las disposiciones de occidente.

El deporte ha sido históricamente un escenario de agudos enfrentamientos entre distintas naciones. El fútbol, por ejemplo, fue instrumentalizado por el fascismo italiano para demostrar la supremacía del país que a la postre (luego de intimidaciones y amenazas a los árbitros), terminaría coronándose campeón de su propio mundial en 1934 https://www.youtube.com/watch?v=oS0yeCONIaM&spfreload=10.

La cita textual se encuentra en ESPN:http://espndeportes.espn.com/noticias/nota?s=futbol/mundiales&id=1784057&type=story

Siguiendo el ejemplo de Mussolini al observar la popularidad que el deporte despertaba en las personas, Adolfo Hitler organizó las justas olímpicas en 1936 para supuestamente probar la superioridad del hombre ario. Sin embargo, elführer fue humillado por partida doble. De un lado, el atleta negro Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro en atletismo (una de las pruebas más importantes del certamen) y, por otro, la selección de fútbol de Perú venció 4-2 a Austria, razón por la cual, el partido fue cancelado. Estas anécdotas muestran el poder que tiene el deporte y lejos de ser una cosa del pasado, hoy juega un papel vital en las relaciones entre países. En todo caso, es otro campo de batalla.

En efecto, la noticia de que Rusia acogerá la Copa del Mundo en el verano de 2018 fue muy mal recibida por diversos sectores del gobierno y la prensa occidentales. Potencias como Inglaterra y Estados Unidos (como siempre lo hacen cada vez que no logran sus objetivos), reclamaron amaño en la adjudicación de la sede. La verdad es que fue una decisión conforme a los parámetros establecidos por una organización independiente como la FIFA que, si bien ha tenido algunos problemas por corrupción, de ello no se desprende necesariamente intervenciones extrañas sobre las votaciones. De hecho, las candidaturas de España-Portugal y Bélgica-Países Bajos tuvieron 7 respaldos contra 13 que recibió Rusia, lo que demuestra que fue una elección competida. Quizás la razón fundamental del boicot sea el resentimiento de parte de la federación de fútbol inglesa que sólo recibió dos votos en la elección.

¿Por qué actúa de ésta manera Inglaterra? Será que al ser el país donde nació el fútbol, siempre se ha creído con el derecho de monopolizar las competiciones, de adjudicarse una suerte de autoridad que nadie le concedió y nadie le reconoce. Ahora su gobierno y federación de fútbol se cree con la potestad de desconocer la realización del magno certamen en Rusia, so pretexto de acusaciones que jamás han sido probadas. Por un lado, el tema de la elección amañada que no cuenta con pruebas ni sustentos, sólo se basa en ataques de odio. Por otro, acusan a Rusia de “comportamiento beligerante”(https://www.publimetro.com.mx/mx/futbol-internacional/2014/07/27/piden-inglaterra-quitarle-mundial-rusia.html?page=1&word=publisport&blog=mx&kind=category) respecto a la crisis política en Ucrania lo que demuestra un gran desconocimiento de la situación y una clara miopía a propósito de las actuaciones de otro de los grandes conspiradores: Estados Unidos.

Ahora bien, ¿Cuáles son las razones para que Estados Unidos apoye a su socio europeo? Los hechos nos indican que el Pentágono presta apoyo logístico y militar a los sectores más violentos de Ucrania, circunstancia que ha impedido el surgimiento de diálogos constructivos entre el gobierno y los denominados rebeldes. En este caso, habría que aplicar todo lo contrario: si por comportamiento beligerante se tratase, habría que recordar las intervenciones militares de Washington en Centroamérica, su apoyo a las dictadoras del Cono Sur, la invasión a Irak, su gasto militar excesivo, entre otros crímenes en contra de la humanidad. Por eso resulta incoherente que dos potencias como Inglaterra y Estados Unidos que han provocado grandes destrucciones en todos los rincones del mundo con su política imperialista en los dos últimos siglos hablen de paz y de moral. Probablemente el asunto sea mucho más primitivo y tiene que ver con que la elección de Rusia como sede del mundial les ha golpeado el ego. El hecho de que Londres y Washington hayan sido descartadas para ser las sedes de 2018 y 2022, es un asunto que los tiene molestos y no saben qué tipo de acciones emprender para evitar en Rusia se lleve a cabo una gran fiesta.

Es claro que aparte de ser un evento sin parangón para los amantes del “deporte rey”, la Copa del Mundo también significa una importante vitrina para conocer la cultura, las costumbres y los modos de vida de diversas regiones del planeta. Además, es una oportunidad para potencializar el turismo y los negocios. En resumen, el Mundial de fútbol puede resultar una actividad rentable, por lo que muchas empresas occidentales ven con recelo el crecimiento de la economía en otras zonas del globo. Sin embargo, hasta ahora los intentos han resultado inútiles pues el sorteo, la presentación del balón y hasta la inauguración del estadio Luzhniki han tenido un rotundo éxito.

Por si fuera poco, en sus intentos por construir un bloque “anti-Mundial” Greg Dyke, el mandamás del fútbol inglés, buscó desde 2015 proponer un boicot al que se sumaran importantes figuras de la asociación de fútbol de Europa (UEFA). No obstante, el veterano negociante se quedó solo en su absurda empresa. Primero, el presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Reinhard Grindel, calificó el boicot al mundial de Rusia como “un sinsentido”. De acuerdo con el dirigente alemán, la participación en un certamen de este tipo es una oportunidad para “construir puentes sociales y cívicos entre las naciones” (https://www.welt.de/sport/article165879834/Die-WM-birgt-groessere-Chancen-als-ein-Boykott.html). De igual manera, destacó que en “una Copa del Mundo no deben primar los intereses políticos”, como ha querido promover el gobierno británico. En segunda instancia, la penosa eliminación de la selección de Estados Unidos en la última fecha de las eliminatorias, dejó a Inglaterra sin uno de sus principales socios. Es imposible que se pueda culpar a un gobierno extranjero por el fracaso de su selección de fútbol, ¿no es así? Si Estados Unidos no quería un Mundial en Rusia su selección lo cumplió regresando a su país por la puerta de atrás.

Por ese motivo, la propuesta de un “Mundial paralelo” es descabellada y antideportiva por partes iguales. Con la absurda excusa de que grandes selecciones como Italia, Holanda y Chile no tomarán parte de la cita orbital, Estados Unidos ha propuesto organizar una competición simultánea en su territorio (https://www.filo.news/deportes/Boicot-a-Rusia-2018-Proponen-un-Mundial-con-las-selecciones-eliminadas-20171116-0047.html). Esta es la muestra de que para el país del norte todo, incluido un deporte tan popular como el fútbol, debe reducirse hasta su mínima expresión en un negocio rentable. Estados Unidos no soporta el hecho que otras regiones del mundo sean conocidas, que los aficionados a este deporte viajen a otras latitudes y que el fútbol sea popular por sí mismo. No obstante, según el calendario de la FIFA, ninguna competición se puede desarrollar en paralelo a la Copa del Mundo o a otro torneo, con lo cual, la propuesta puede ser desestimada. Por esa razón, Estados Unidos deberá buscar otro método para sobrellevar su amarga eliminación del Mundial 2018, tomando en consideración que ningún equipo clasificado quiere medirse ante el conjunto de las barras y las estrellas (https://us.as.com/us/2018/02/02/futbol/1517551453_094538.html?omnil=resrelrecomv).

¿No será que uno de los propósitos fundamentales que tienen Inglaterra y Estados Unidos es politizar el Mundial de fútbol? La verdad, parece que sólo quieren reducirlo a una lucha entre el “bloque occidental” y los intereses políticos de Rusia.

Una situación muy similar que hace recordar los enfrentamientos propios de la Guerra Fría, concretamente cuando Estados Unidos, al perder la sede de los Juegos Olímpicos de 1980, decidió boicotear los realizados ese año en Moscú (https://www.20minutos.es/deportes/noticia/historia-juegos-moscu-395225/0/). En aquel entonces, más de 50 países decidieron apoyar la decisión del país del norte, lo que no impidió el éxito de la competición. En un fallido intento por querer imitar el saboteo, Inglaterra se ha quedado sola en su lucha pues ningún país quiso hacer eco de tan absurda propuesta. El hecho de querer dividir al mundo en bloques es un asunto del pasado, pues habrá que recordarles a estos países que la Guerra Fría terminó hace más de 20 años.

Detrás del boicot al Mundial hay un interés político y es crear un bloque de países que critique permanentemente a las naciones que contravengan las disposiciones de occidente.

Para Inglaterra y Estados Unidos el fútbol es lo de menos, lo que debe impulsarse es un aparato de falsa propaganda contra los realizadores de la Copa del Mundo acusándolos de todo tipo de vejámenes sin que nada, hasta el momento, haya sido probado. Sin embargo, como se ha dicho, estas propuestas no han recibido apoyos decisivos. Pero eso no significa que los ataques vayan a cesar. Todo lo contrario. Desde la Eurocopa de 2016 que se llevó a cabo en Francia, la prensa occidental la emprendió contra los hinchas rusos por los disturbios que tuvieron lugar en distintas ciudades del país galo, principalmente Marsella y París. Si bien los hinchas rusos se vieron involucrados en varias de estas situaciones, la redacción y enfoque de las noticias hacen presentar a loshooligans ingleses como indefensos y desprevenidos espectadores, cuando la realidad es que en varios casos iniciaron las peleas y triplicaban en número a los seguidores de la selección rusa.

En este orden de ideas, la otra estrategia que se usará para boicotear la Copa del Mundo será el miedo. Con los antecedentes de la Eurocopa, la prensa occidental presentará a Rusia como “un territorio peligroso” para los aficionados, buscando que muchos desistan de la idea de participar

en el magno evento. De hecho, ya han comenzado a circular videos en los que supuestamente los ultras rusos “se preparan para recibir a los hinchas ingleses” (http://www.mirror.co.uk/news/world-news/russias-ultra-yobs-infiltrated-amid-10065262). No obstante, todo hace parte de una campaña de desinformación con la cual se busca crear caos y sabotear un Mundial que promete dejar excelentes experiencias a los aficionados. La realidad es que los habitantes de Rusia se alistan de manera amistosa para recibir a invitados de todas partes del mundo, situación que tiene incómodo al gobierno de Estados Unidos que siempre busca la oportunidad para crear caos y desestabilizar países que contravengan sus órdenes.

Por esa razón, los ataques en contra de los atletas rusos se harán desde distintos flancos. Al respecto 19 organizaciones antidopaje han solicitado formalmente excluir a los deportistas rusos de todas las competiciones, incluido el Mundial de fútbol de 2018, hasta que el país pida una disculpa por el escándalo de dopaje en el que se vieron involucrados (¿o deberíamos decir más bien perseguidos?) (https://www.sport.es/es/noticias/deportes/piden-el-boicot-total-a-rusia-incluido-el-mundial-de-futbol-2018-5736789). La iniciativa que no es ninguna sorpresa fue liderada por Estados Unidos contó con el apoyo de naciones como Alemania y Japón, todo en el marco de una propaganda “anti-rusa”. En efecto, es conocido que las agencias antidopaje están intervenidas por miembros de países occidentales (concretamente anglosajones) cuyo interés es desacreditar el rendimiento de atletas de Europa oriental. De este modo, la campaña de sabotaje al mundial de Rusia continúa, por lo que es de esperar que, en los próximos meses, surjan nuevos escándalos que pretendan empañar la fiesta del fútbol. Sin embargo, otra cosa será que estos países logren su cometido. Amanecerá y veremos.

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