¿Quién lo podría encarcelar? Por qué Netanyahu no teme las acusaciones de corrupción

Por Sputnik

Hoy en día no solo la carrera política sino también la libertad de Benjamin Netanyahu están en peligro a causa de los casos de corrupción que lo salpican a él y a su círculo de confianza. La periodista María Efímova, en un artículo para Sputnik, analizó las posibles consecuencias de estas acusaciones para el futuro del primer ministro de Israel.

Un ‘arsenal’ de expedientes 

Los escándalos de corrupción que actualmente envuelven al primer ministro y a sus hombres de confianza empezaron a aparecer en 2016, cuando la Policía israelí entregó los resultados de sus investigaciones a la Fiscalía del país hebreo y aconsejó a los tribunales de Israel que llevaran a Benjamin Netanyahu ante la justicia. El primer ministro y sus colaboradores más próximos están implicados en casos relacionados con fraude, sobornos y abuso de poder, recuerda la columnista.

En este caso, la periodista se refirió a dos causas criminales. La primera aborda un supuesto soborno de 300.000 dólares que el primer ministro de Israel supuestamente recibió del productor de cine Arnon Milchan, de origen israelí, y del multimillonario australiano James Packer a cambio de promover sus intereses. En particular, se sospecha que Netanyahu trató de aprobar en el Parlamento del país hebreo una enmienda al código fiscal que liberara a los nuevos repatriados y nuevos ciudadanos israelíes de pagar impuestos durante diez años desde que fijaran su residencia en el país hebreo. El periodista Raviv Drucker, del Canal 10, reveló anteriormente que Packer compró una lujosa residencia en Cesarea, al lado de donde vive la familia Netanyahu, para obtener la residencia permanente en Israel.

El segundo expediente, llamado caso 2000, recoge las sospechas de que Netanyahu mantuvo vínculos con Arnon Mozes, dueño del periódico Yediot Aharonot, para mejorar la cobertura mediática de su acción política. A cambio, Netanyahu presuntamente prometió reducir la circulación del periódico Israel Hayom, que desde su lanzamiento había adelantado a Yediot Aharonot en tirada, informa el rotativo Haaretz.

Además, estos no son los únicos casos de corrupción que acechan a Netanyahu, recalca Efímova. 

El hedor de la corrupción

Al tomar en consideración todos los casos en que podría estar implicado Netanyahu y sus hombres de confianza, la oposición representada por la Unión Sionista —alianza de centroizquierda— insiste en que el primer ministro debe dimitir inmediatamente. La oposición recuerda que el mismo Netanyahu demandó en 2008, cuando era líder de la oposición, la dimisión del ex primer ministro Ehud Ólmert cuando se vio involucrado en un escándalo de corrupción por el que posteriormente fue encarcelado.

“Si alguien es sospechoso de haber cometido un crimen, los órganos judiciales tienen que investigar minuciosamente su caso. Netanyahu será castigado si es culpable”, señaló Ksenia Svetlova, diputada de la Unión Sionista, citada por la periodista.

De acuerdo con Svetlova, “por moral”, el primer ministro debería anunciar su dimisión en el plazo de 100 días, tal y como prevé la ley, hasta que no se aclaren todas las circunstancias que rodean las causas en las que está implicado. 

“Actualmente el primer ministro es incapaz de ejercer correctamente sus funciones. Tenemos una situación difícil en el ámbito de la seguridad. Sus decisiones pueden verse condicionadas por intereses propios y factores emocionales, ya que sufre estrés”, explicó Svetlova. 

A pesar de estos contratiempos, la periodista Efímova recuerda que el invencible primer ministro de Israel aún tiene posibilidades de permanecer en el cargo e incluso de ganar las futuras elecciones presidenciales. 

Según Svetlova, lo más triste de esta situación es el rechazo de la coalición gobernante de ejercer ningún tipo de presión sobre Netanyahu. Los miembros del Likud mantienen silencio y parecen estar unidos en su apoyo a Netanyahu.

“En cuanto a mi punto de vista: le temen, están acomodados (…), a pesar de todo el hedor corrupto que les rodea”, resaltó Svetlova.

El sistema es más fuerte

Los líderes de los partidos que forman parte de la coalición gobernante se han unido alrededor de Netanyahu y le apoyan activamente. Recientemente, las autoridades israelíes aprobaron en primera lectura el proyecto de ley que prohíbe a la policía dar recomendaciones a los jueces para que estos abran expedientes. 

Si esta iniciativa entra en vigor afectará también a los casos actuales de corrupción, incluido el caso 4000 que involucra a Bezeq, la mayor compañía de telefonía del país, y a un hombre de confianza de Netanyahu.

Por si fuera poco, los medios de comunicación, apoyados por altos funcionarios, empezaron a ejercer presión sobre la jueza responsable de decidir sobre este caso.

Por su parte Netanyahu tilda de ilusorias todas las acusaciones presentadas contra él y no piensa en dimitir. Los derechistas y el primer ministro tienen todos los números para ser optimistas, escribe Efímova. De acuerdo con la columnista, las recientes encuestas revelaron que la popularidad del Likud y de Netanyahu se mantiene a pesar de los escándalos.Una fuente anónima del Gobierno israelí declaró a Sputnik que “según la ley, el primer ministro no está en absoluto obligado a dimitir mientras no se haya demostrado su culpabilidad”.

De acuerdo con el interlocutor de Sputnik, los líderes de los partidos de la coalición gobernante están convencidos de que no vale la pena discutir sobre las posibles consecuencias políticas que puedan tener estos procesos penales hasta que no se hayan hecho acusaciones formales contra Netanyahu.

“Es un proceso bastante largo: tras presentar recomendaciones la Policía, la Fiscalía empieza a considerar el caso y solo luego el consejero jurídico decreta la decisión final (…) Todo el proceso hasta llegar a la declaración judicial con los abogados tarda medio año, y en este plazo no esperamos que se produzcan grandes cambios políticos. Además, las cosas no pueden llegar tan lejos: el juzgado no apoya el 50% de las recomendaciones de la Policía”, enfatizó la misma fuente. 

El politólogo Zeev Hanin, de la Universidad Bar Ilán, considera que la actual situación política en Israel puede compararse con la que se vive en EEUU.

“No importa qué haga un político concreto en Israel, la sociedad israelí suele mostrarse a favor de los derechistas. Los izquierdistas no tienen nada que ofrecer en temas socioeconómicos o relacionados con la seguridad y la política exterior”, aseguró.

Según Hanin, la situación geopolítica de Israel es mejor que nunca. Los regímenes suníes están listos para ponerse de acuerdo en materia de seguridad en cuanto a Palestina, el potencial para contener a Irán y a sus aliados es muy alto y las relaciones con EEUU son mejores que nunca. 

“Como premio, los derechistas recibieron el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump. Los temas civiles, la corrupción y la impecabilidad del poder representan el único campo en el que los izquierdistas pueden vencerlos”, resumió Hanin.

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