Riesgos de la práctica de programar los partos para que se produzcan en horario laboral

Por Miguel Jara

Hace unos días vi en un informativo que los partos se han ido programando para que los bebés nazcan en horario laboral. No es una leyenda urbana sino que está sustentado en informes como el que se publicó hace poco la asociación catalana por el parto respetado Dona Llum que han titulado así, Nacer en horario laboral.

El número de partos se incrementa en los días centrales de la semana y disminuye notablemente durante los fines de semana y los festivos. Programar los partos por razones no médicas, sino de agenda, pone en riesgo la salud de mujeres y bebés y es algo que ocurre no sólo en Cataluña sino en toda España. Hace un par de años ya se publicó otro trabajo de análisis con el mismo nombre realizado por la asociación El parto es nuestro.

Nacer en horario laboral se ha convertido en lo habitual en los últimos 30 años en la Comunidad de Madrid.

Planificar los partos para que sucedan entre lunes y viernes y reducirlos al mínimo en fechas clave como Año Nuevo, Navidad o el 12 de Octubre, es la norma en los hospitales.

Se programan en definitiva los partos para que ocurran en el momento en que más conviene logísticamente a los hospitales, independientemente de los riesgos que las inducciones y cesáreas programadas comportan para mujeres y bebés.

¿De qué riesgos tratamos? Los riesgos principales de inducción al parto para la madre son la hiperestimulación del útero, ruptura uterina, hemorragia posparto, además de una mayor probabilidad de dificultades con la lactancia materna, depresión y ansiedad posparto. Para el bebé supone mayor riesgo de sufrimiento fetal, hipoxia e ictericia neonatal.

El informe de Dona Llum expone que los días festivos, tanto estatales como autonómicos, como el 1 y el 6 de enero, el 1 de mayo, el 24 de junio, el 15 de agosto, el 11 de septiembre, el 1 de noviembre y el 25 y el 26 de diciembre son aquellos donde menos nacimientos se producen.

El trabajo explica que el número de inducciones en España es más del doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La tendencia de las últimas décadas a abusar de la cesárea no para pues este tipo de intervención continúa al alza y muy lejos de los porcentajes establecidos por la OMS. La cesárea, que debería practicarse sólo en casos urgentes y/o muy justificados se ha generalizado.

Las operaciones por cesárea son el procedimiento quirúrgico más frecuente en el mundo.

Su indicación se justifica para tratar las complicaciones del embarazo y del parto que pueden suponer un peligro para la vida de la embarazada y de su bebé.

Es un procedimiento que si se realiza de manera innecesaria, además de no brindar ningún beneficio, aumenta las posibilidades de complicaciones tanto para la madre como para el recién nacido.

Hace varias décadas que la OMS decía que no estaban justificadas más del 10 ó 15% de cesáreas. Pues bien, el informe que comento ha detectado que en Cataluña la probabilidad de ser sometida a una cesárea de lunes a viernes ronda el 32%, mientras que los fines de semana la probabilidad disminuye significativamente hasta el 22 %” y que, en los centros privados la tasa de cesáreas es significativamente superior a la de los centros públicos. En cualquier caso, por encima de lo que indica la OMS.

El análisis de Dona Llum demuestra que en Cataluña el año 2015 un mínimo de 5.013 embarazadas fueron inducidas al parto y 8.519 mujeres fueron sometidas a una cesárea sin motivo médico que lo justificara.

Debería considerarse el embarazo y el nacimiento como un proceso fisiológico y respetar este proceso como tal. Las programaciones de partos deberían limitarse a las estrictamente necesarias, eliminando las festividades y fines
de semana de la lista de motivos.

Los fines de semana y días festivos deberían ser igual de seguros para parir o nacer que los días laborables.

Y esos datos, los del porcentaje de partos inducidos y cesáreas programadas de cada centro hospitalario, deberían ser públicas para que las mujeres y las familias puedan basar su elección en información fidedigna.

Mujeres y bebés asumen los riesgos y consecuencias de la programación de partos, del abuso de la oxitocina sintética y cesáreas programadas, en muchas ocasiones sin haber sido debidamente informadas ni haber dado su consentimiento para las intervenciones médicas.

Los gráficos del informe de El parto es nuestro son clarificadores.

El parto respetado, por cierto, es un parto en el que la mujer está informada, está consciente y puede decidir de una manera autónoma, acompañada por un o una profesional de la salud, también. En el enlace tenéis una entrevista interesante sobre todo esto que ha dado en llamarse “violencia obstétrica“.

Comentarios

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0
A %d blogueros les gusta esto: