Saxo Bank explica cómo la política de Trump puede provocar un “apocalipsis”

Por RT

Un experto estadounidense opina que el crecimiento económico planetario ha alcanzado su punto álgido y que los riesgos geopolíticos y el proteccionismo global presentan un peligro para el futuro cercano.

A finales de 2017 surgió el optimista concepto del “crecimiento global sincronizado“. Sin embargo, solo unos meses después los analistas han empezado a entender que el crecimiento económico  estará ausente de un mundo que vive tiempos de alta inflación. Es el caso de las economías de China, EE.UU. y la UE, afirma Christopher Dembik, director de la sección de investigaciones de macroanálisis del banco danés Saxo Bank. 

Según el analista, cada vez hay más signos que evidencian que el crecimiento global ha alcanzado su máximo, algo que puede implicar el posible colapso de la economía mundial en el futuro.  

Las perspectivas económicas no son tan optimistas 

La desaceleración del crecimiento de la economía ya es una realidad en China, donde desde comienzos de 2017 el crédito comenzó a experimentar caídas. Actualmente, este representa menos del 2,11 % del PIB. 

De acuerdo con el citado experto, en EE.UU. la reforma fiscal puesta en marcha por el presidente Trump no generará crecimiento económico. Tampoco parece realista un incremento rápido de la productividad. Numerosos factores indican que EE.UU. está abocado al fin del actual ciclo económico. 

La situación de la Eurozona también deja mucho que desear. La UE depende mayormente de las exportaciones mientras que el nivel de la demanda sigue siendo siendo bajo. Los ejemplos de Italia y España, cuya mejora depende de una alta demanda fuera de la Eurozona y de la debilidad de la moneda, muestran que la crisis en Europa “está lejos de haber concluido“. 

¿Tiene sentido una guerra comercial entre EE.UU. y China?

Dembik asevera que además de la desaceleración del crecimiento global, los riesgos geopolíticos y el proteccionismo global presentan un peligro. 

Después de que Trump anunciara aranceles al acero y aluminio, los inversionistas han empezado a abandonar los mercados de valores, favoreciendo de esta forma objetos de inversión más seguros como el oro. Los mercados de valores que dependen principalmente del comercio internacional han caído bruscamente. 

Además, señala el analista de Saxo Bank, es muy difícil calibrar el riesgo real de la posible guerra comercial entre EE.UU. y China, dado que las acciones de Trump son muy impredecibles.

Sin embargo, el experto opina que ni EE.UU. ni China están interesados en desatar una guerra comercial, ya que ello no beneficiará a ninguna de las dos partes del conflicto.

Las medidas arancelarias de Washington fueron introducidas para “complacer” a los empresarios estadounidenses, pero en realidad Washington “necesita a China para financiar la deuda estadounidense” y promocionar el diálogo con Corea del Norte. Las iniciativas proteccionistas de EE.UU. no molestarán apenas a China. 

En cualquier caso, Pekín y Washington “no tienen otra opción” que alcanzar un acuerdo en materia comercial, señala el analista.

Un error político podría provocar una catástrofe

Preocupante resulta también el riesgo de que se produzca un error político, lo que podría llevar a una crisis económica mundial parecida a la del año 2008. Aquella crisis financiera empezó en EE.UU. con la bancarrota de los bancos, la crisis hipotecaria y la fuerte caída de los precios de las acciones, lo que tuvo graves repercusiones para la economía global.

Desde aquel momento, subraya Dembik, los mercados oscilan entre períodos de ‘shock’ y “tranquilidad”. En la mayoría de ocasiones, agrega el experto, las primeras fases han ocurrido como consecuencia de “las acciones de los bancos centrales”. 

Las medidas para normalizar la situación financiera realizadas por la Reserva Federal de EE.UU. han sido relativamente exitosas. Sin embargo, resulta difícil para los bancos centrales controlar la situación en vista de la reducción del crecimiento de economía en los países claves.

El analista asevera que un ‘shock’ que no parezca grave a primera vista podría provocar caídas en el mercado de valores, y un creciente número de inversionistas creen que este escenario se puede hacer realidad en el futuro cercano. La pregunta es solo “qué lo causará”, resume el experto.

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