“Un infierno que se repite”: descubre la base aérea de EEUU que mata sin aviones

Por Sputnik

El aumento drástico de casos de cáncer en la isla portuguesa de Terceira, que forma parte del archipiélago de las Azores, podría estar vinculado con los residuos de la base aérea estadounidense Lajes Field ubicada en el islote, informó la cadena Ruptly.

La base ubicada en Terceira sirve como punto de reabastecimiento para los aviones estadounidenses y es el segundo almacén más largo de la Fuerza Aérea de EEUU después de la isla de Guam.

La base también cuenta con todo lo necesario para prestar apoyo a las aeronaves del Pentágono y la OTAN, así como a los aviones comerciales, en caso de emergencia médica o técnica.

Base aérea estadounidense Lajes Field en las islas Azores

Según informó Ruptly, grandes cantidades de contaminantes peligrosos han sido hallados en los suelos y los acuíferos de la isla en los últimos años. Algunas áreas podrían haber sido contaminadas como resultado de derrames de combustible masivos, así como debido a la presencia en la isla de los vertederos al aire libre y presuntos depósitos de armas, además de las posibles actividades nucleares de EEUU.

La crisis ambiental en la pequeña isla —de tan solo 55.000 residentes— salió a la luz en 2003, debido a un informe clasificado elaborado por la Fuerza Aérea de EEUU y publicado por el periódico local Diario Insular. En la publicación, se informa de “30 áreas de preocupación”, así como de 17 derrames de combustible ocurridos en el territorio de la base a lo largo de su presencia en la isla.

“Un derrame del combustible JP-4 tuvo lugar el 19 de julio de 1984, cuando una tubería subterránea abandonada fue activada inadvertidamente. Según las entrevistas realizadas, no hubo actividades de limpieza”, reza el informe.

Otro estudio, realizado en 2005 y también compartido por el Diario Insular, enumera las 38 áreas de la isla más contaminadas con hidrocarburos y metales pesados. Por su parte, el Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil (LNEC, por sus siglas en portugués) inició una investigación para averiguar las causas de la contaminación.

De acuerdo con Ruptly, los residentes de la Terceira padecen de leucemia y los llamados “raros casos de cáncer” —como cáncer de ojo o cáncer de pulmón en personas que no fuman, además de otras enfermedades como la demencia, la infertilidad y problemas cardíacos— más frecuentemente que los habitantes de otras islas del archipiélago. Los niveles de enfermedades son especialmente altos en el distrito de Praia da Vitoria, donde está situada la base.

Según declaró a Ruptly la residente local Madail Avil, que padece de cáncer de mamá y cuyos padres también murieron de cáncer, “es una gran coincidencia que haya tantos casos de cáncer dentro de la misma familia y en la misma área geográfica, ya que todos estos casos se encuentran geográficamente en el mismo área”.

A su vez, un equipo científico de la Escuela Superior de Salud y de la Universidad de Azores encabezado por Norberto Messias trabaja para demostrar el impacto que la base Lajes tiene en la salud de los residentes locales y determinar si hay vínculo entre la contaminación y elevadas tasas de cáncer.

Norberto Messias, científico de la Escuela Superior de Salud y de la Universidad de Azores

“Lo que motivó este estudio es el hecho de que en los datos que se publicaron referentes al período 2007-2011 encontramos un mayor número de casos de cáncer en el área de Praia da Vitoria que en el resto de las Azores, especialmente con respecto a los cánceres más inusuales, por ejemplo el cáncer de ojo, con el 33% de los casos de Azores en Praia da Vitoria, aunque este área tiene solo el 8,52% de la población de las Azores”, indicó. Subrayó que la única cosa que falta es “juntar todas las piezas de este rompecabezas”.

El investigador también mostró a los corresponsales de Ruptly una muestra de roca contaminada recogida en la bahía de Praia.

“Esta es una muestra de hidrocarburos residuales, sedimentos de hidrocarburos. Todo lo que falta aquí para tener petróleo utilizable es lo que quedó en los suelos después de los derrames e infiltraciones”, explicó.

Una roca contaminada recogida en la bahía de Praia

Por su parte, un exempleado de la base estadounidense en Terceira, Orlando Lima, utilizó equipos de detección de rayos x y partículas alfa para analizar el suelo en Pico Careca, una colina artificial construida fuera del territorio de la base y donde —según afirman los residentes locales— también podrían haber tenido lugar actividades nucleares.

“La primera vez que estuvimos aquí, estaba en todas partes. El suelo estaba seco. Tuvimos emisiones de partículas alfa en todas partes”, indicó. Subrayó que la presencia atípica de radiación en el suelo podría servir de prueba de la presencia de actividad nuclear en el pasado.

“Este es un infierno que se repite en varias de las islas que están ocupadas por los estadounidenses. Esta es casi una ‘política de tierra quemada’, con los problemas acumulándose y el Gobierno local sin hacer nada. La población no tiene la capacidad de tomar partido, quizá como resultado del analfabetismo científico, de la falta de conocimiento sobre las relaciones de causa-efecto”, declaró a Ruptly Félix Rodrigues, profesor de física de la Universidad de las Azores.

A su vez, el excalcalde de Praia de Vitoria Carlos Lima afirmó que la colina se llama Pico Careca (pico calvo) por una razón.

“Conozco a muchos granjeros que intentaron plantar algo allí y no creció nada”, reveló. Asimismo, afirmó que “en una tierra con un suelo tan fértil como el nuestro, donde sembramos cualquier cosa y todo crece, dudo que no haya sucedido allí algo que acabe con todo lo que se siembra”, concluyó.

En cuanto a la legislación que permitiría resolver el problema de la contaminación, “recurrimos a la investigación de Canadá o los Países Bajos”, ya que “no tenemos una legislación que diga ‘este suelo está contaminado”, explicó Rodrigues.

“Tenemos ‘solo’ 50 veces más de lo permitido en las áreas más contaminadas de esos países. Esto es algo muy preocupante. Sus leyes les obligan a descontaminarlas. Y tenemos ‘solo’ 50 veces más que el máximo aceptado. Es incomprensible que no se tomen medidas”, indicó.

El residente local Marcos Fagundes también sostuvo que la contaminación tiene que ver con el incremento de casos de cáncer en la isla.

“Cuantos más casos de cáncer hay, más se pregunta la población, ¿por qué está sucediendo esto? ¿Por qué en Praia da Vitoria hay calles en las que todas las casas de un lado tienen o han tenido al menos un caso de cáncer, y en el otro lado afecta a casi la mitad? Eso no es normal”, aseguró. El hombre, que también es miembro de un movimiento cívico que lucha por la descontaminación inmediata del islote, está seguro de que el problema fue causado por la Fuerza Aérea de EEUU y que los responsables “deben pagar por ello”.

No obstante, tanto los oficiales estadounidenses como los portugueses se negaron a comentar a Ruptly las acusaciones hechas por los residentes de la isla. El único comentario sobre la situación fue publicado en diciembre, tras la celebración de la 38 sesión de la Comisión Bilateral Permanente de EEUU y Portugal (SBC, por sus siglas en inglés).

“La SBC ha sido informada sobre el estado actual del medio ambiente en la isla de Terceira con respecto a las actividades de EEUU en la base de Lajes Field, en particular, dos lugares (Main Gate y South Tank Farm). EEUU y Portugal tratan de vigilar estas cuestiones y alentar a los expertos técnicos que lleguen a una conclusión sobre la mejor manera de resolver el problema”, reza el comunicado. Sin embargo, desde que se hizo esta declaración, no se han hecho públicas ninguna medid.

Por su parte, los ciudadanos locales, junto con científicos y académicos, prometen continuar el trabajo para arrojar luz sobre el problema ambiental y restaurar la salud de la isla.

Las bases estadounidenses causan preocupaciones similares no solo en Portugal, sino también en la vecina España. Por ejemplo, la base aeronaval de Rota, en Cádiz, es conocida por haber causado contaminación con queroseno y otros combustibles. 

En Zamora se habla de “fumigaciones clandestinas” por culpa de aviones militares de la OTAN. “Desde 1999 se están llevando a cabo fumigaciones clandestinas en España, por aviones militares de la OTAN, que ejecutan programas de geoingeniería para manipular el clima y las comunicaciones globales a través del control de la estratosfera y de las ionosfera para fines militares. Y Zamora es una zona especialmente delicada ya que es su radar de experimentación”, aseguró a El Mundo Josefina Fraile, exalcaldesa de Velilla del Río Carrión (Palencia).

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