Un sanguinario hombre lobo en la Alemania del siglo XVI: la escalofriante historia de Peter Stumpp

Los fanáticos de lo sobrenatural pueden haber observado una curiosa línea en el libro de William Peter Blatty El exorcista. Al hablar sobre satanismo: “Bueno, ahí está William Stumpf, por ejemplo… un alemán del siglo XVI que pensaba que era un hombre lobo”. ALTO… ¡Puede buscarlo en Google más tarde! Aunque este bestseller es una obra de ficción, la fuente histórica real de esta referencia es un curioso folleto de 16 páginas publicado en Londres en 1590 y posteriormente redescubierto en el 1920 por el ocultista Augustus Montague Summers.

Después de ofrecer asesoramiento a los cazadores de hombres lobo sobre la mejor forma de deshacerse de un animal capturado, el folleto describe los terribles crímenes de un rico granjero alemán llamado Peter Stumpp (a veces Griswold). Nació en la aldea de Epprath, situada en el electorado de Colonia, a mediados del siglo XVI. Se cuenta de Stumpp que habría recibido su nombre tras haber sido amputada su mano izquierda, dejándole en su lugar sólo un muñón, en alemán “Stumpf”. En la mitología germánica, que apuntalaba las leyes y sentencias de los juzgados, se sostenía que si se cortaba a un hombre lobo la pata delantera izquierda (bajo su forma de lobo), la misma herida aparecía bajo su forma humana. Así pues, Peter era un hombre lobo. ¡Obvio!

Peter Stumpp bajo su forma de lobo, grabado alemán sobre madera, siglo XVI.

La lectura del folleto de 1590 puede describirse como algo a mitad de camino entre la novela Aullidos de Gary Brandner y El silencio de los corderos de Tom Harris. Proporciona anotaciones sobre el juicio y declaraciones de testigos que se encuentran registradas en otras publicaciones, lo que indica que la historia de la ejecución de Peter Stumpp es cierta, en todas y cada una de sus desgarradoras partes. Los diarios privados de Hermann von Weinsberg, un concejal de Colonia, también nos hablan de este caso, que fue además contado en detalle en varios periódicos impresos del sur de Alemania, trasladando versiones idénticas de este relato extraño y sangriento. Lo que va usted a leer realmente sucedió, y es en esta etapa de mi narración cuando debo aconsejar a los lectores de carácter sensible que no sigan adelante. Lo digo en serio. Lo que viene a continuación es sencillamente escalofriante.

El juicio a un niño caníbal

En 1589, Peter Stumpp fue detenido y acusado formalmente de ser un “insaciable bebedor de sangre” y se aportaron pruebas de que había “comido hasta hartarse de la carne de cabras, corderos y ovejas, así como de hombres, mujeres y niños durante más de 25 años.” Al ser torturado, Stumpp confesó haber asesinado y devorado a “catorce niños y dos mujeres embarazadas”. Podríamos pensar que Peter habría parado ahí, habiendo llegado ya bastante lejos, pero no. Declaró verbalmente que “extrajo los fetos del útero de las mujeres embarazadas” y “resollando devoró sus corazones calientes y crudos”. También confesó haber tenido sexo regularmente con su hija y haber tenido relaciones carnales con una “súcubo enviada a él por el diablo”.

Grabado en madera de Lucas Cranach el Viejo, 1512, en el que podemos ver a un hombre lobo atacando una aldea y llevándose a un bebé. (Dominio público)

Justo antes de ser torturado en el potro, Stumpp confesó haber practicado la magia negra desde que tenía doce años, y dijo que el Diablo había forjado para él y le había dado un cinturón mágico que le permitía transformarse en “algo semejante a un lobo ávido y  devorador, fuerte y poderoso, con sorprendentes ojos de gran tamaño que en la noche centelleaban como el fuego, una boca grande y amplia, con los dientes más crueles y afilados, un cuerpo enorme y poderosas garras.” Cuando se quitaba el cinturón, declaró Stumpp, recuperaba su forma humana.

Después del juicio se llevó a cabo en la granja de Peter una búsqueda exhaustiva del cinturón mágico para transformarse en hombre-lobo, pero no pudo recuperarse nada parecido.

Stumpp fue finalmente ejecutado el 31 de octubre de 1589, de una manera extraordinariamente violenta, similar estéticamente a una escena de la franquicia de películas Saw. Después de haber sido atado a una rueda de madera “la carne le fue arrancada del cuerpo en diez lugares con tenazas al rojo vivo, seguida por sus brazos y piernas.” Luego sus miembros fueron quebrados con la parte roma de la hoja de un hacha, para “impedir que regresara de la tumba,” antes de ser decapitado y quemado en una pira. Su hija y su amante fueron desolladas y estranguladas, quemados sus cuerpos junto con el de Stumpp. Como medida preventiva contra similares comportamientos lobunos, la rueda de la tortura y ejecución fue erigida sobre un poste y encima de aquélla se colocó la figura de un lobo, rematada ésta por la cabeza de Peter Stumpp.

La ejecución de Peter Stumpp llevada a cabo en el año 1589 en Bedburg, cerca de Colonia. Grabado mixto en madera realizado por Lukas Mayer. (Dominio público)

La agenda política oculta de los cazadores de hombres-lobo

Uno de los detalles de esta historia es incompatible con los hechos históricos, lo que sugiere que hay algo oculto bajo la superficie de la historia de Peter Stumpp, el hombre lobo alemán. El folleto de 16 páginas y los periódicos alemanes de la época daban testimonio de la presencia de “miembros de la aristocracia” en la ejecución de Stumpp “incluido el nuevo Arzobispo y Elector de Colonia”. Este hecho por sí solo sugiere la presencia de un motivo oculto.

Cabe reseñar que los años en los que Stumpp confesó haber cometido sus crímenes (1582-1589) estuvieron marcados por guerras internas espirituales y políticas en Alemania. El Electorado de Colonia era presa de una gran agitación tras la introducción del protestantismo por el ex Arzobispo Gebhard Truchsess von Waldburg. Stumpp fue uno de los primeros en convertirse al protestantismo en la región, y combatió en una guerra que, según los historiadores, produjo una violencia descontrolada por parte de los soldados de ambos bandos, dando lugar incluso a una epidemia de peste.

En 1587, los protestantes fueron finalmente derrotados, y el nuevo Señor de Bedburg-Werner, Conde de Salm-Reifferscheidt-Dyck, hizo del castillo Bedburg el cuartel general de los mercenarios católicos, decididos a restablecer la fe romana en la región. El juicio a Stumpp, acusado de ser un hombre lobo, podría haberse llevado a cabo para, por decirlo suavemente, persuadir a los demás protestantes a unirse a la causa católica.

Era poco probable que cualquiera de la élite de la Alemania medieval hubiese asistido a uno de los habituales juicios a hombres lobo o brujas, porque eran habituales. El caso más probable es que, habiéndose elaborado los presuntos y verdaderamente atroces crímenes de Stumpp como un montaje, la élite construyera un espectáculo público popular con visibilidad garantizada para el gran público, la nobleza apareciera sobre sus monturas y asistiera a la ejecución de un hombre lobo – un sinvergüenza protestante – arquetipo de la oscuridad espiritual anticatólica. Se puede decir que nunca un truco de relaciones públicas desde entonces ha alcanzado la singular y expresa crueldad de la ejecución de Peter Stumpp, el hombre lobo alemán.

Autor: Ashley Cowie

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net 

Visto en : Ancient Origins en español

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